Un nuevo comienzo para el TTIP

Ante la oposición pública, la UE deberá trabajar para recuperar el apoyo al TTIP

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Los responsables políticos europeos deberían acordar una rápida conclusión de las negociaciones sobre la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP en sus siglas en inglés) y dejar a un lado los temas más polémicos, como la protección de inversiones.

Mientras que la Comisión Europea y los políticos llevan un largo tiempo negociando y defendiendo un nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos para impulsar la recuperación y el empleo, la opinión pública se ha vuelto cada vez más escéptica respecto al acuerdo. Su oposición es mayor en Alemania, pero también está aumentando en Francia y Reino Unido. Temas como la denominada cláusula de protección de inversiones (ISDS) han sido especialmente criticados. Aunque el cambio reciente hacia una mayor transparencia en las negociaciones es un primer paso para volver a tener el apoyo de la ciudadanía, no es suficiente. La Comisión Europea necesita reanudar su estrategia de comunicación y de negociación para el acuerdo.

En la publicación de ECFR A Fresh Start for TTIP, los investigadores Sebastian Dullien, Adriana García y Josef Janning plantean cómo optimizar al máximo las condiciones del TTIP sin descarrilar el proceso de negociación y ratificación, ni fomentar sentimientos anti UE o contra el libre comercio.

En concreto, los europeos deberían centrarse en sus intereses estratégicos fundamentales, como el del regionalismo abierto cuando emergen grandes bloques comerciales regionales. El TTIP es el inicio de otro proceso en la UE, tanto reforzando la importancia del mercado europeo para la economía estadounidense como la vinculación de Estados Unidos a las normas y reglas negociadas con la UE, equilibrando así el alcance estratégico del giro de Washington a Asia.

Los autores recomiendan especialmente que:

  • La Comisión Europea sea más honesta sobre los beneficios del acuerdo y los potenciales ganadores y perdedores.
  • Los negociadores impulsen una rápida eliminación de aranceles, ya que esto podría ayudar a la recuperación económica de algunos países tras la crisis.
  • Los negociadores logren acuerdos sobre armonización de estándares en procesos más simples (por ejemplo, estándares técnicos para coches) y preparar un proceso inclusivo de convergencia normativa que permita que el TTIP sea un acuerdo que armonice otras normativas más adelante (por ejemplo, productos químicos y farmacéuticos).
  • Los planes para la protección de inversiones, demasiado ambiciosos, se quiten de la propuesta.
  • La Comisión Europea prevea una compensación para los perdedores potenciales.