Las consecuencias del Brexit en política exterior

Las fantasías de una mejor posición del Reino Unido tras un Brexit no son más que una quimera

Senior Policy Fellow
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La salida del Reino Unido de la Unión Europea tendría serias consecuencias en política exterior, tanto para los británicos como para el resto de Europa.

Brexit to nowhere: The foreign policy consequences of “Out”, es el nuevo informe de ECFR que escribe Nick Witney, co-director del Programa European Power e Investigador Principal de ECFR. El autor examina el amplio rango de asuntos de política exterior y los diversos modos en los que la influencia y capacidades de la política exterior británica se verían debilitados si abandonan las instituciones comunitarias.

Los activistas por el “Out”, dice Witney, dibujan un seductor escenario, “desencadenados del cadáver de la UE”, el Reino Unido sería libre una vez más para aventurarse por todo el globo, en una nueva era isabelina de orgullo nacional y prosperidad. Ahora, esto no es más que una fantasía. El autor enumera algunas de las duras realidades que los eurófobos prefieren pasar por alto:

1. No más Reino Unido: Los escoceses están decididos a quedarse en la UE. Si Brexit ocurre, votarán a favor de la independencia. Y deberíamos prepararnos para un retorno de la violencia a Irlanda del Norte: el proceso de paz ha dependido de Londres y Dublín trabajando juntos como socios dentro de la UE.

2. Ningún divorcio amistoso: Brexit causaría un gran daño al resto de la UE, particularmente con el impulso que daría a las nuevas fuerzas nacionalistas e intolerantes que existen en Europa. Los antiguos socios del Reino Unido ciertamente no se lo agradecerían. ¿Qué incentivo tendría España para reducir su campaña para recuperar Gibraltar?¿O Francia para permitir al Reino Unido efectuar controles fronterizos en su territorio en Calais?

3. Ningún trato comercial especial – Ningún país no miembro de la UE tiene un completo acceso al Mercado Común sin aceptar a) libertad de movimientos y b) todas las regulaciones relevantes de la UE. ¿Por qué deberían otorgar al Reino Unido un mejor trato si abandonara las instituciones? Hemos de tener en cuenta que el 10% de las exportaciones europeas van al Reino Unido, pero el 45 de las británicas vienen al resto de Europa.

4. La UE no impide al Reino Unido comerciar allí donde quiere – La economía británica necesita reglas de comercio libre. Actualmente, las correctas libertades y protecciones (por ejemplo, impidiendo a otros piratear nuestra tecnología, o bloquear el acceso a los mejores tratos dentro del mercado común) están aseguradas a través de detallados acuerdos y la UE, como el bloque comercial más extenso del mundo, lidera el camino, con acuerdos en activo o en proceso con dos tercios de los países del mundo. El siguiente acuerdo en la agenda es el TTIP; y EEUU ha dejado claro que no se molestará en firmar un acuerdo bilateral con el Reino Unido si éste abandona la UE.

5. La Commonwealth no es una alternativa Aquéllos que defienden el Brexit fantasean con una comunidad anglófona global. Los países del antiguo Imperio Británico han pasado página –y no siempre con recuerdos felices. La India compra actualmente sus nuevas aeronaves militares a Francia, no al Reino Unido.

6. Ninguna “relación especial”- El Reino Unido se ha mostrado demasiado dispuesto a recibir órdenes de Washington en años recientes. Pero una relación cercana con la superpotencia mundial es considerada aún como un activo fundamental. Y el Presidente Obama lo ha dejado claro: Estados Unidos estaría mucho menos interesado en el Reino Unido si éste abandonara la Unión europea. Y no tiene sentido dar un giro hacia la OTAN. Son las sanciones de la UE las acusadas por Putin, no los tanques de la Alianza.

7. Ninguna protección de la crisis de refugiados. Los proclives al Brexit han dado tanta importancia al control de las fronteras británicas que es sorprendente darse cuenta de que un Brexit empeoraría la inestabilidad en los viajes a través del Canal. Asimismo, el reino Unido tampoco sería capaz de enviar a los migrantes que no son ciudadanos europeos al país a través del cual entraron en la UE, tal y como puede hacerse en la actualidad.

8. Ninguna soberanía real. Los defensores del Brexit también abogan por recuperar la soberanía del Parlamento, robada por jueces y burócratas europeos sin rostro. Pero la soberanía real se basa en tratar de mantenerse como dueño de su propio destino. Si no queremos un mundo gobernado desde Pekín o Moscú, el Reino Unido necesita ganar músculo, y permanecer junto a sus socios Europeos.

Por supuesto que la UE necesita reformas. Nick Witney afirma que el único cambio que le reportaría algún beneficio sería un liderazgo de un confiado y comprometido Reino Unido apostando por quedarse en la Unión europea.

Descarga el pdf del informe, accede al post original en inglés de la publicación, y al artículo sobre Brexit de Nick Witney.