Oleoductos y utopías: Cómo la UE puede apoyar un centro regional de gas en el Mediterraneo

La región podría transformarse en una fuente de energía y seguridad para Europa, pero todavía hay que tomar decisiones cruciales

ECFR Alumni · Visiting Fellow
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En los últimos seis años, se han descubierto cerca de 100.000 millones de metros cúbicos de gas en la Cuenca Marítima Profunda del Levante en el Mediterráneo Oriental, con lo que se espera que la región pueda cumplir los objetivos energéticos de la UE, según un nuevo informe del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en ingles).

Estas reservas podrían ayudar a Europa a diversificarse y alejarse de su actual excesiva dependencia de Rusia, que suministra alrededor de un tercio de las importaciones europeas de gas y todas las importaciones de gas natural a Estonia, Finlandia, Letonia y Lituania.

Sin embargo, obstáculos comerciales y políticos se interponen en el camino. Egipto es el único país de la región que puede exportar independientemente gas a Europa debido al tamaño de sus reservas y su infraestructura de exportación existente. Sin embargo, las reformas del sector energético serán necesarias para asegurar la confianza de los inversores en esta opción.

Las reservas de Chipre son demasiado pequeñas para ser comercialmente viables e Israel necesita un número importante de compradores para comenzar la producción a gran escala. La cooperación regional es la única forma en que estos dos países podrían exportar.

Ahora hay dos opciones para la exportación regional: construir un “oleoducto EastMed” que conecte a Israel y Chipre con el sur de Europa, o crear una red de oleoductos en Egipto, desde donde el gas podría ser licuado y exportado. Las perspectivas para ambas opciones se verán reforzadas con el apoyo europeo.

Oleoductos y quimeras: Cómo la UE puede apoyar un centro regional de gas en el Mediterráneo Oriental, sostiene que ahora es el momento de que la UE intensifique su diplomacia energética para facilitar la aparición de un centro regional de gas. En particular, Europa debería designar la “opción de Egipto” como proyectos de interés común (PCI), como ya lo ha hecho con el oleoducto EastMed. Esto aceleraría la planificación y la concesión de permisos, reduciría los costos administrativos y aumentaría la visibilidad del proyecto para los inversionistas.

La UE también debería tratar de incentivar las reformas necesarias en Egipto, ya sea a través de un marco de cooperación entre la UE y Egipto o mediante la ampliación de las políticas europeas de vecindad existentes. Estas políticas podrían proporcionar acuerdos comerciales preferentes en combustibles o asignaciones presupuestarias de la UE, dependientes de las reformas en el sector energético de Egipto, como la eliminación progresiva de las subvenciones a la electricidad.

El autor del informe Tareq Baconi sostiene:

“La perspectiva de que la región se transforme en una fuente de energía y seguridad para Europa aumentará cuanto más dispuesta esté Europa a comprometerse. La UE debe mirar a largo plazo e invertir pronto en establecer políticas que puedan ayudar a la transición del Mediterráneo oriental a convertirse en una potencia económica políticamente estable “.