La desaceleración económica de China y los hechos detrás del mito

China no atraviesa una profunda crisis, sino una transición de modelo de consecuencias todavía por ver

ECFR Alumni · Director, Asia and China Programme
Senior Policy Fellow
Full text available in English
Also available in

Al mismo tiempo que Xi Jinping llega al Reino Unido para una visita de Estado, un nuevo informe de ECFR sostiene que las predicciones fatalistas sobre el declive de la economía china son extremadamente exageradas.

La nueva publicación “China’s economic downturn: The facts behind the myth”, que escribe François Godement, Director del programa de ECFR Asia & China, afirma que los recientes problemas económicos en China deberían ser interpretados como parte de la transición del país hacia una economía basada en el sector servicios, en lugar de como una profunda recesión económica.

El informe pone de relieve las variaciones entre los diferentes sectores económicos dentro de China, donde el sector servicios continúa expandiéndose fuertemente – en particular el comercio electrónico, donde las ventas al por menor en Internet han crecido a un 36 por ciento en los tres primeros trimestres de 2015. Mientras tanto, la decadencia de sectores como el acero y la vivienda son preferibles debido, sobre todo, a la sobreproducción y el impacto ambiental. Godement sostiene que estos patrones reflejan aquellos cambios estructurales económicos que llevan arrastrándose desde hace largo tiempo en China.

Godement también afirma que las ideas sobre el impacto de China en la economía mundial son exageradas, alegando que sus efectos son esencialmente “psicológicos”. Al respecto, cita la exposición limitada de inversores extranjeros al mercado de valores chino, así como la cuenta corriente y la balanza comercial de China con saldos positivos, como factores que limitan cualquier contagio real a la economía global.

No obstante, Godement resalta algunos posibles efectos de los cambios económicos en China sobre ciertas partes de la economía mundial, los cuales tienen también un impacto sobre Europa. Los más afectados por la transición serán los grandes exportadores a China, incluidos los proveedores de materias primas como Brasil y Venezuela. Para otros, el efecto podría, de hecho, llegar a ser positivo, ya que la caída de precios de las materias primas ayuda a otros importadores, y el precio reducido de las exportaciones chinas contribuye a unos mejores niveles de vida. Sin embargo, los países con altos niveles de endeudamiento podrían sufrir los efectos de la deflación de precios.

En Europa, los efectos de la transición económica de China serán varios. Para el Este de Europa serán en su mayoría positivos (precios más bajos en productos primarios y productos de consumo chinos más baratos, para países cuyas exportaciones a China no son significativas). Por el contrario, los efectos serán negativos para Alemania (que tiene un mayor rendimiento energético, y depende de China como mercado de exportación) y para las economías del sur de Europa, como Francia, para quién la deflación de precios bien puede incrementar su carga de deuda relativa.

El autor François Godement, dice:

“Después de años en los que el hipercrecimiento económico de China se ha tomado por sentado, hoy por hoy observamos un dramático giro en la opinión internacional. Actualmente se cree que la economía china está flaqueando, lo cual es una exageración”

“China no se enfrenta a una profunda crisis económica, sino a una crisis de expectativas, tanto por parte de la población china como de los observadores internacionales. Existe una parte de verdad en las tendencias identificadas por los pesimistas, pero dichas tendencias no son nuevas. Todas ellas, a excepción de la sobrepreciación del renmimbi, han sido claramente reconocidas en los debates económicos sobre China, e incluso específicamente pronosticadas durante años.

“China ha comenzado ahora su transición de un modelo económico concreto hacia otro totalmente distinto, cimentado en el consumo y centrado en las industrias de servicios. El modo en que los líderes chinos manejen esta transición será vital en cuanto al éxito o fracaso de este ambicioso cambio.

“Pero los efectos de esta transición también han sido ampliamente exagerados. Habrá pérdidas, pero éstas serán bastante limitadas en su alcance, aunque los exportadores a China, o aquellos con elevados niveles de deuda pública o privada, podrían en efecto acusar los peores efectos de la transformación económica del gigante asiático.”