China, el yuan y el FMI: entre las decisiones políticas y la liberalización

Las dificultades de China para alcanzar su anhelada ambición de convertir el yuan en divisa internacional

ECFR Alumni · Director, Asia and China Programme
Senior Policy Fellow
ECFR Alumni · Associate Fellow
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China se enfrenta a un duro dilema: arriesgarse o echarse atrás con las reformas de mercado para lograr su anhelada ambición de establecer el yuan como divisa internacional, según analiza un informe de ECFR.

China, the yuan and the IMF: Double or quits?” es la útitma edición del China Analysis, una publicación periódica de ECFR que examina las fuentes de información en chino para comprender la perspectiva china sobre asuntos de actualidad. Esta edición se centra en la reacción china a la decisión del FMI de establecer el yuan como “moneda de uso libre” dentro de la cesta de divisas con Derechos Especiales de Giro (DEG). El FMI ha dado este paso a pesar de que el yuan no se ha convertido en una moneda “de uso libre”.

Desde la ralentización del crecimiento económico chino de los últimos meses, la voluntad de Pekín de llevar a cabo reformas de mercado para internacionalizar el yuan parece haberse desinflado. Los autores chinos, que reconocen la aversión del gobierno para tolerar bandazos libres del yuan al alza y a la baja, exploran esta reticenciaen este informe.

Según François Godement, director del programa de ECFR para Asia y China:

“El FMI ha tomado una decisión cruda y realista. Enfrentado al riesgo de volverse irrelevante en un mundo en el que el país con las mayores reservas internacionales se estaba convirtiendo también en el mayor prestamista público, el FMI ha tomado una decisión política: ha incluido una divisa “libremente utilizada”, no libremente comercializada, en la cesta de divisas DEG.

En lo referente a la reforma financiera y monetaria, las autoridades chinas se encuentran en una situación a la que los jugadores de póker están acostumbrados: con cada vez más pérdidas, pueden doblar su apuesta y acelerar la liberalización, o retirarse del juego y volver a la internacionalización monetaria y a regular los flujos de capitales.

Hace apenas un año, el problema del gobierno era cómo exportar capital. Ahora, la cuestión es cómo mantener los flujos de capitales bajo control, a la vez que se adhieren (por razones políticas) a la liberalización limitada del capital adoptada para obtener la aprobación del FMI“.