El estatus de economía de mercado de China y los intereses de Europa

Está en juego la manera en que la UE ha de lidiar con la asimetría entre Europa y China

ECFR Alumni · Director, Asia and China Programme
Senior Policy Fellow
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Un nuevo informe de ECFR China’s market economy status and the European interest, que escribe el investigador y director del programa Asia/China de ECFR François Godement, afirma que la cuestión del estatus de economía de mercado es una maniobra de distracción. El término ni siquiera está definido bajo las normas de la OMC. De hecho, China está centrando su atención en la batalla cuyo objetivo es eludir las medidas especiales europeas anti-dumping.

Mantener en vigor las actuales medidas tan solo sería una solución a corto placo, ya que China hará un recurso legal una vez se cumpla la fecha límite. Sin embargo, Europa no debería desmantelar las protecciones existentes para sus productores antes de que se hayan implantado alternativas eficaces.

La única salida sería una amplia reforma de los instrumentos de defensa del comercio, para asegurar la protección a los productores sin discriminaciones contra China. Esto llevará tiempo, y Europa debería intentar alcanzar un acuerdo con Pekín con el objetivo de evitar una disputa legal o una guerra comercial en el intervalo.   

Lo que está verdaderamente en juego es la manera en que la UE debería lidiar con la asimetría entre Europa, el mercado más grande del mundo, y China, el mayor productor industrial del mundo. Apoyadas por un masivo capital estatal, las compañías chinas tienen la capacidad para comprar empresas europeas tales como Volvo, Pirelli, o Syngenta, pero las compañías europeas no pueden hacer lo mismo en China. Los reguladores europeos castigan a los Estados Miembros que subsidian ilegítimamente sus negocios, pero en China, el precio de la tierra sobre la que una empresa construye, la energía que usa, y la financiación que recibe están determinados por el Estado. La asimetría amenaza la misma estructura de Europa. Las políticas económicas de Pekín provocan grandes divisiones. China provee a sus consumidores de bienes baratos, pero arrebata puestos de trabajo a los productores.

Es enormemente importante para Europa encontrar un régimen de comercio que sea apropiado y aceptable para China. Es el segundo mayor socio comercial de la Unión y una conexión clave dentro de las cadenas de producción global, sin el cual las estanterías de nuestras tiendas estarían medio vacías. El poder de la UE pasa por su habilidad para establecer un conjunto de reglas que equilibren el libre mercado y el Estado de bienestar. No es una opción actuar pasivamente mientras este equilibrio está bajo amenaza debido a que China ha crecido más de lo que ha cambiado política o socialmente. La inacción tan solo alimentaría las reacciones negativas contra el libre mercado global.

La cerrada visión de China sobre el estatus de economía de mercado es asimismo causa de preocupación, incluso si ésta deriva de las tradicionales visiones de China como una economía en desarrollo que ha sido tratada “injustamente” por Europa. Dadas las incertidumbres en el horizonte para la UE, China podría estar sobrestimando las divisiones internas de Europa, así como la efectividad de su propio ejercicio de presión; y subestimando la capacidad de adaptación de Europa cuanto se trata de sus importantes asuntos económicos y comerciales.