Ansiedad por separación: la influencia europea en la ONU después del Brexit

El Reino Unido y la UE deberán mantener relaciones estrechas si quieren preservar a la ONU como una institución liberal internacionalista

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La diplomacia europea de la ONU después de Brexit

El Reino Unido y la UE deberán mantener relaciones estrechas si quieren preservar a la ONU como una institución liberal internacionalista.​

¿Qué opciones estratégicas tienen el Reino Unido y la Unión Europea en las Naciones Unidas después del Brexit? Un nuevo informe del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores sostiene que el Reino Unido ha sido durante mucho tiempo un “pilar” de la diplomacia multilateral europea, y que las divisiones entre el Reino Unido y la UE27 podrían crear un espacio para que China y Rusia reviertan los derechos humanos en la ONU.

La UE necesitará un liderazgo estratégico más asertivo de Francia y Alemania en los foros de la ONU para negociar acuerdos dentro del bloque europeo y responder a los desafíos, sostiene el investigador Richard Gowan en su nuevo informe “Ansiedad por separación: la influencia europea en la ONU después del Brexit”. “

Como único miembro de la UE con un asiento permanente en el Consejo de Seguridad, Francia será el principal portaestandarte de la UE en la ONU, pero París no quiere renunciar a su libertad de acción en la ONU en aras de la coordinación europea. Alemania está bien situada para compartir estos deberes de liderazgo dado su creciente gasto en ayuda y sus vínculos políticos relativamente buenos con China y Rusia.

No obstante, un grupo más amplio de estados de la UE debe dar un paso adelante en el sistema de la ONU. Los Países Bajos y Portugal han destacado en cuestiones de derechos humanos, mientras que Suecia se distingue por sus posiciones independientes sobre la guerra siria. Italia y Grecia tienen una participación especialmente grande en las respuestas de las agencias de ayuda a la migración. Los gobiernos europeos deben aumentar su experiencia y presencia en la ONU, al igual que el Servicio Europeo de Acción Exterior, si la UE quiere navegar con éxito el Brexit en el ámbito multilateral.

El principal desafío de Gran Bretaña es evitar quedarse tan cerca de Estados Unidos que otras potencias y bloques en la ONU ya no lo consideren un actor independiente. Aunque el Reino Unido puede establecer relaciones más estrechas con las potencias no europeas en la ONU, como los miembros de la Commonwealth, es probable que encuentre que la UE27 sigue siendo su aliado más cercano en materia de derechos humanos y desarrollo internacional.

Para sacar lo mejor del Brexit en la ONU, Londres también deberá impulsar su presencia diplomática en Nueva York y Ginebra, y construir mecanismos de coordinación pragmáticos con la UE27 para luchar por los valores compartidos.

Richard Gowan sostiene: “Para defender el internacionalismo liberal en la ONU, el Reino Unido y los Estados miembros de la UE deberán invertir en suficientes recursos diplomáticos y relaciones cercanas y coordinadas. La mejor manera de que el Reino Unido y la UE aborden la cooperación post-Brexit es a través de mecanismos mutuamente transparentes, como compartir información regularmente, colaborar en foros de las Naciones Unidas o mantener el E3 como un grupo de discusión y acción libre diseñado para abordar problemas de alto nivel como la crisis sobre el acuerdo con Irán “.