La UE y Japón: Socios estratégicos en el Indo-Pacífico

Resumen de los puntos clave planteados durante el debate sobre cómo la UE y el Indo-Pacífico pueden construir una alianza estratégica y cómo la relación UE-Japón puede impulsar este proceso

Banner del evento | La UE y Japón: Socios estratégicos en el Indo-Pacífico | 10 de marzo de 2022
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El futuro de Europa está inextricablemente ligado al del Indo-Pacífico. Allí, la dinámica actual está generando una intensa competencia geopolítica y tensiones en materia de comercio, tecnología y seguridad. Como socio clave de la región, la UE busca profundizar en su compromiso con el Indo-Pacífico para responder a los nuevos retos que afectan a su estabilidad. En este sentido, la cooperación entre la UE y Japón será fundamental. ¿Cómo pueden ambos socios crear y compartir protecciones eficaces contra la amenaza de la coerción económica que ejercen cada vez más las grandes potencias? ¿Cómo pueden impulsar la cooperación en materia de seguridad regional y promover una agenda de transformación digital y conectividad basada en normas?

En colaboración con la Embajada de Japón en Madrid, el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores organizó un debate público virtual el jueves 10 de marzo, de 9:00 a 11:00 horas CET, para explorar cómo la UE y el Indo-Pacífico pueden construir una alianza estratégica y cómo la relación UE-Japón puede impulsar este proceso. El acto reunió a destacados representantes de los gobiernos de ambas regiones y a expertos del mundo académico y de los grupos de reflexión que aportaron sus ideas como ponentes en dos paneles de debate que se retransmitieron en directo.

A continuación se exponen los puntos clave planteados durante el debate.

Una edad de oro de las relaciones entre la UE y Japón, y la necesidad de seguir cooperando

Hay varios factores empíricos y estructurales que indican que estamos viviendo una «edad de oro» de las relaciones entre la Unión Europea y Japón, como lo describió uno de nuestros ponentes. En los últimos años, ha crecido el interés y la comprensión de la región del Indo-Pacífico en los países europeos, incluida España. En septiembre de 2021, la UE publicó su Estrategia de Cooperación en el Indo-Pacífico, sentando las bases para un compromiso más amplio en la región, y reflejando la comprensión por parte de la UE de que el centro de gravedad se está desplazando hacia el Indo-Pacífico en términos geoeconómicos y geopolíticos. En esta estrategia, la UE demostró claramente que considera a Japón como un socio clave. Recientemente, ambas partes han dedicado mucho tiempo y energía a mejorar su relación, tanto en el plano formal como en el práctico, mediante, por ejemplo, acuerdos de asociación económica, debates bilaterales, el Acuerdo sobre Conectividad Sostenible e Infraestructuras de Calidad, ejercicios navales conjuntos, cooperación en el sector ferroviario en Asia, etc.

A medida que la UE ha ido intensificando su presencia global, ha intentado hacerlo, a diferencia de China, Estados Unidos u otras grandes potencias, configurando y adoptando un modelo de gobernanza geopolítica basado en normas e impulsado por valores: un enfoque humanista. Por ello, no es de extrañar que los socios estratégicos del Indo-Pacífico se hayan convertido en una parte tan importante de la estrategia exterior de la UE, ya que es allí donde la UE puede encontrar socios verdaderamente afines; Japón es un ejemplo especialmente bueno, con el que la UE comparte una conexión en este sentido – ambos representan democracias fuertes y vitales cuyo poder surge de una cultura de poder civil profundamente arraigada.

El actual contexto geopolítico de agresiones en Europa del Este, de una China cada vez más asertiva y de unos Estados Unidos que han renunciado a su liderazgo global, optando por una competencia bilateral más directa con China, pone de manifiesto la importancia de seguir construyendo e impulsando esta alianza estratégica entre Japón y la UE para trabajar juntos en la consecución de un Indo-Pacífico libre y abierto. Aunque se han realizado notables progresos en los últimos años, todavía existen importantes áreas de mejora. El Indo-Pacífico es un motor de crecimiento global que comprende más de la mitad de la población mundial. Más allá de las relaciones comerciales y de intercambio, para lograr su seguridad y prosperidad y liberarse de la coerción económica, la UE y Japón tienen que reforzar su cooperación en materia de seguridad marítima, desarrollo de infraestructuras, crear sinergias entre el Global Gateway de la UE y el acuerdo Japón-UE en materia de conectividad sostenible e infraestructuras de calidad, así como la mejora de las cadenas de suministro. También hay espacio para una mayor cooperación entre las industrias de defensa europea y japonesa, y para la cooperación en el ámbito de la seguridad en general, que aún no se ha desarrollado lo suficiente. Nuestro acuerdo también será importante para la seguridad energética y la descarbonización. El objetivo final es que las energías renovables sirvan para combatir tanto el cambio climático como la inseguridad energética. Pero tenemos que pensar juntos en cómo hacer esta transición, una cuestión clave de nuestra agenda común.

Lo que la guerra de Ucrania significa para la alianza UE-Japón en el Indo-Pacífico

Hoy nos enfrentamos a una guerra en Ucrania. Japón y la UE comparten su interpretación de la situación: la guerra es, incuestionablemente, una agresión de Rusia que constituye una infracción de la soberanía democrática y la integridad territorial de Ucrania, así como una violación flagrante del Estado de derecho universal, la democracia, la dignidad humana y casi todo lo que Japón y la UE defienden.

Ambas partes han quedado impresionadas por la respuesta de la otra al conflicto. Los Estados europeos han visto con admiración la rapidez de Japón en su respuesta a la agresión rusa en solidaridad con los aliados europeos y norteamericanos, adoptando fuertes sanciones tanto contra Rusia como contra Bielorrusia. Japón también ha quedado impresionado por la UE, por la unidad y el sentido de propósito con el que ha reaccionado, y por la firmeza del liderazgo europeo en este momento de crisis y la asertividad con la que los estados europeos, que antes se regodeaban en la neutralidad, han decidido actuar con rapidez y proporcionar ayuda de defensa a Ucrania. Por lo tanto, podemos prever una nueva fase de las relaciones de seguridad entre Japón y la UE, especialmente en el marco del Indo-Pacífico – tanto en materia de seguridad dura como blanda – que, en el contexto actual, ha adquirido una especial importancia para ambos socios. Además, el actual momento de violencia y agresión pone de relieve varios temas clave que son relevantes para el debate sobre el futuro del Indo-Pacífico, para Japón y para la UE; la consternación compartida por el papel de unos Estados Unidos cada vez menos fiables – lo que obliga a ambos a buscar otros socios – la consternación compartida por la competencia mucho más viva entre autocracia y democracia en Europa y en el Indo-Pacífico, y las cuestiones persistentes sobre el enfrentamiento entre normas y poder que serán fundamentales en nuestros debates en el futuro.

Un tema clave que surgió a lo largo de este debate fue la necesidad de reforzar y restablecer el principio de no violencia cuando se busca un cambio en el statu quo. Esto tiene importancia tanto para la seguridad europea como para la seguridad en el Indo-Pacífico. Sería desastroso, en este momento concreto, dejar sin control a los regímenes autoritarios.

Se puede vislumbrar un peligroso paralelismo entre la agresión rusa contra Ucrania y la posible afectación violenta del statu quo en Taiwán, siendo esta última una situación casi idéntica a la primera. Como en el caso de Rusia, China no reconoce la importancia de un Taiwán gobernado democráticamente. A menudo y en voz alta, China se ha negado a aceptar incluso el principio de un cambio no violento del statu quo, dejando la puerta abierta a una agresión similar a la que se está produciendo actualmente en Ucrania. En este sentido, durante nuestro debate se señaló que la misma unidad vista en respuesta a la invasión de Ucrania debería verse también en el caso de un movimiento contra Taiwán. La Unión Europea y Japón deberían preparar contingencias para responder a un escenario de este tipo – e incluso al escenario en el que estas agresiones duales pudieran ocurrir simultáneamente – con la misma unidad que tienen en Ucrania. Debemos elaborar una división del trabajo, por así decirlo, para prepararnos para si/cuando estas cosas ocurran simultáneamente. En esto, no debemos estar desprevenidos.

Protegiendo los mercados y reforzando la seguridad en el Indo-Pacífico

La importancia de la seguridad económica y la necesidad de instrumentos europeos específicos para salvaguardarla

La crisis ucraniana está acercando mucho a la UE, al Indo-Pacífico y a Japón. No es sólo una crisis en Europa. Afecta a los valores internacionales que sustentan el orden mundial. También ha puesto de manifiesto una Unión Europea mucho más ruidosa y asertiva. Su respuesta se ha hecho notar en todo el mundo. Así, la UE sigue siendo muy fiable y se considera que puede desempeñar un rol en el Indo-Pacífico, donde ya es un importante actor económico. Por lo tanto, ahora es más necesario que nunca garantizar la seguridad económica mutua y que cada parte tenga socios con los que pueda contar para tener cadenas de suministro fiables.

En general, está claro que necesitamos disponer de instrumentos para defendernos cuando no se respetan las normas, cuando se nos coacciona o se nos intimida. Debemos centrarnos en la política comercial de la UE, uno de sus instrumentos más poderosos. Se trata, ante todo, de la unidad – con decisiones tomadas por mayoría – y a través de ella, la UE ha creado resistencia y ha hecho posible su autonomía estratégica abierta. Y llega en el momento perfecto, cuando el mundo se vuelve más hostil, cuando aumenta la asertividad de China, cuando Estados Unidos se retira del liderazgo mundial y entra en una competencia bilateral más directa con China, que se desarrolla en gran medida en el Indo-Pacífico. Por ello, la UE ha estado desarrollando estos instrumentos específicos, para poder reaccionar ante este mundo cambiante y luchar contra la falta de reciprocidad global; herramientas como el Instrumento de Defensa Comercial, el Mecanismo de Control de Inversiones Extranjeras, el Instrumento de Contratación Pública y el Instrumento de Lucha contra la Coerción. Aunque todas estas medidas deberían ser sólo un último recurso, las necesitamos para protegernos del tipo de guerra económica que se está librando, por ejemplo, a través del suministro de energía por parte de Rusia.

Ponentes del primer panel: Jonathan Hackenbroich, Carmen Cano, Janka Oertel y Ken Endo

La coerción económica de China

China se ha convertido en un actor que practica el arte de la coerción económica cada vez con más habilidad y, con su creciente fuerza económica, su cartera no hace más que aumentar, su capacidad es mayor. Sin embargo, también hemos visto a países del Indo-Pacífico contraatacando de forma impresionante – Australia, por ejemplo – quizá incluso más que la UE. Europa ha reforzado sus herramientas. Pero la crisis de Ucrania es un punto de inflexión. Realmente tiene que decirnos que/si hay algo nuevo en el sistema.

Hemos recibido una buena lección desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania de tomar en serio lo que dicen los líderes autoritarios. Xi Jinping ha estado diciendo que quiere hacer que otros países dependan de China mientras hace que China dependa menos de otros. También ha utilizado palabras como «lucha». Se está preparando para una prosperidad económica menor, preparando a su país para ello, y ha adoptado posturas – como la de situarse en la zona gris con respecto al apoyo a Rusia – que parecen ir en contra de los propios intereses de China y que hacen más difícil su cooperación con la UE y Estados Unidos. ¿A qué se debe esto? Tenemos que revisar nuestras suposiciones sobre cuáles son los intereses de China. Nuestros pasos para combatir la coerción de China son buenos y estamos orgullosos de ellos, pero quizás estemos parcialmente en el campo de batalla equivocado. China está utilizando herramientas de coerción económica para fines políticos, no sólo económicos, y aún no hemos desarrollado las medidas políticas complementarias para reforzar nuestras herramientas económicas. Al final, el aspecto económico puede no importarle tanto a China como creemos. En consecuencia, la conclusión de los acontecimientos de las últimas semanas, no es que estemos mostrando a China este enorme grado de unidad, sino que todavía no estamos mostrando la respuesta política a sus acciones (amenazar con la cancelación de cumbres clave, proponer delegaciones conjuntas a Taiwán, trabajar con el mundo en desarrollo a nivel de la ONU para crear una mayor presión diplomática sobre China, etc.).

Tenemos que pasar de nuestra zona de confort puramente comercial a los efectos más incómodos y de confrontación que podrían tener las respuestas diplomáticas conjuntas. Y eso sólo puede ocurrir con la unidad del Indo-Pacífico, con los países del Indo-Pacífico y los países europeos trabajando juntos, de lo contrario será muy difícil incomodar a Pekín.

Hacia una conectividad y una transformación digital sostenibles y basadas en normas

Para muchos, la tecnología siempre fue algo inaccesible y lejano. Ahora, con la invasión de Ucrania, ha ganado pleno protagonismo como herramienta clave de la guerra híbrida. La tecnología es el futuro, pero también es una vulnerabilidad clave que puede ser utilizada por los estados para coaccionar. Lo que nos conecta y nos une también puede ser utilizado en nuestra contra; esto es así tanto para la tecnología como para las dependencias energéticas. En este sentido, el debate se centró en la forma en que la UE y Japón cooperan en materia de tecnología y en cómo pueden ampliar su cooperación a nivel multilateral.

Políticas de datos y organizaciones multilaterales

El Indo-Pacífico no es un mercado único como la Unión Europea. Los flujos de datos, y la política de datos en general, en el primero son asimétricos. Los flujos de datos se ven obstaculizados por el hecho de que existe una interdependencia entre los sistemas de datos libres y abiertos de algunas democracias y los sistemas restrictivos de los gobiernos autoritarios: un estilo democrático de política de datos coexiste con un estilo autocrático. Además, en una región que carece de ese mercado único, a menudo se imponen más restricciones por parte de países como Canadá o Australia, cuyos sólidos sistemas de protección de datos basados en normas y garantías de privacidad también obstaculizan los flujos de datos. Por consiguiente, es esencial que pensemos en la conectividad basada en normas en el Indo-Pacífico y creemos una orientación para la política de datos común, sin esperar necesariamente una progresión completa del mercado único.

En este aspecto, las organizaciones multilaterales pueden servir de mucho. En la OCDE, por ejemplo, la UE, Canadá, Australia, etc., se reúnen para trabajar en la elaboración de orientaciones políticas para la conectividad basada en normas. Y es especialmente importante porque, a menudo, los gobiernos obligan a las empresas del sector privado a revelar datos personales de una manera que estas empresas no pueden rechazar. Estos datos pueden convertirse en armas o utilizarse con fines militares; véase, por ejemplo, la situación en Ucrania. Esto es muy importante, y un aspecto crítico de la guerra de la información. Los datos pueden ser una herramienta poderosa. Deberíamos entonces pensar en cómo podemos hacer que el acceso de los gobiernos a los datos sea más democrático y esté sujeto a normas humanitarias. Este tipo de orientación política es muy importante, y no es necesario que se desarrolle a través de grandes foros multilaterales: también puede ocurrir a nivel «mini-lateral«, es decir, mini acuerdos comerciales multilaterales que pueden mover la aguja, como los recientes acuerdos alcanzados entre Chile, Singapur y Nueva Zelanda, conocidos como DEPA. Estos enfoques pueden estudiarse y seguirse.

Por supuesto, las principales legislaciones europeas, como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), han tenido una influencia mundial. Pero, ¿queremos una réplica del GDPR en el Indo-Pacífico? Quizás el enfoque de Japón sea el camino más realista a seguir. Japón ha promulgado un reconocimiento de idoneidad con las garantías de datos de la UE, al tiempo que ha participado en la corregulación con EE.UU. a través de sus Programas Apex. Por lo tanto, se sugirió que, para reforzar la cooperación digital/tecnológica y ampliar el concepto del GDPR a un entorno indopacífico, esta mezcla era la mejor forma de actuar: infundir en la política local/regional los valores y las perspectivas humanistas del GDPR con enfoque simultaneo de corregulación utilizado con EE.UU.

Ponentes del segundo panel: José Ignacio Torreblanca, Makoto Yokozawa y Pilar Méndez

Normas tecnológicas y patentes: el nuevo y futuro campo de batalla de la política geotecnológica

En el contexto de la conectividad y la transformación digital, Japón y la UE pueden cooperar en áreas muy visibles como el 5G, las infraestructuras, los cables submarinos, etc., y también en áreas menos visibles como la protección de datos, la libre circulación de datos con confianza, etc.

En esta segunda categoría debemos incluir las normas tecnológicas, en las que el resto del mundo ya está cooperando. Se trata de un área importante que hay que analizar ahora mismo porque corremos el riesgo de quedarnos atrás. Las patentes de estandarización son herramientas muy significativas. Son la próxima frontera de la competencia política del poder. Algo que hay que admirar de China es que su modelo de gobernanza les permite pensar de forma muy estratégica y con perspectivas a largo plazo, algo que las democracias deberían mejorar. China ya ha puesto en marcha su propia iniciativa, China Standards 2035, cuyo objetivo es convertir a China en una incubadora de empresas tecnológicas de primer nivel que establezcan las normas vigentes, convirtiendo así al país en receptor neto de derechos de licencia. Para ello, China ya ha desarrollado numerosos acuerdos de cooperación en materia de normas a lo largo de su Iniciativa «Belt and Road». Esto tiene un propósito geopolítico esencial. Las patentes son una importante herramienta de dependencia a largo plazo. Cuando se posee una patente, su poder se prolonga a través de generaciones. También son herramientas para la interdependencia y las asociaciones a largo plazo. Puede que ya estemos en una guerra mundial de estándares.


Los temas tratados en este resumen se han extraído directamente del debate completo entre los ponentes que participaron en el acto. Las ideas y argumentos son, y deben ser, atribuidos a ellos. Puede consultar el desglose completo de ponentes y paneles aquí. También puede ver la grabación del diálogo completo en inglés a continuación.

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