Vigilancia, privacidad y seguridad: la respuesta confusa de Europa a las revelaciones de Snowden

Europa necesita trabajar por unas nuevas normas de vigilancia digital

La reacción a los ataques recientes en París ha demostrado que las comunicaciones digitales están en el centro de los debates sobre seguridad y sobre derechos humanos. Ha habido intenciones de dar mayor poder de vigilancia a los gobiernos europeos para prepararse contra el terrorismo, pero cualquier decisión política debe referirse también a las cuestiones sin resolver acerca de la legitimidad y el control democrático de la recopilación de datos a gran escala. La falta de claridad y consenso de la UE en el asunto de la vigilancia ha sido expuesta en su reacción a las revelaciones de Edward Snowden sobre la recolección de datos de Estados Unidos y otros países, según un nuevo informe de ECFR.

Vigilancia, privacidad y seguridad: La respuesta confusa de Europa a las revelaciones de Snowden, escrito por el investigador Anthony Dworkin, explora cómo reaccionaron los países europeos y distintos grupos a las revelaciones públicas sobre vigilancia masiva desde 2013.

Señala en particular lo siguiente:

  • A pesar de la atención hacia las revelaciones de Snowden, Europa no se ha comprometido con los asuntos más importantes que han surgido.
  • Las instituciones y los Estados miembros de la UE se han centrado en la regulación comercial, en el espionaje contra funcionarios públicos y en mantener los datos en Europa.
  • Estas medidas hacen poco por reducir la vigilancia de Estados Unidos, y dejan al margen la que realizan los servicios de seguridad europeos.
  • Lo necesario es una nueva estructura para la vigilancia que se ocupe de la naturaleza global de las comunicaciones digitales y de la falta de reglas adecuadas y supervisión por parte del Gobierno de un seguimiento de los ciudadanos nacionales y extranjeros.

Anthony Dworkin argumenta: “Los asuntos que envuelven las comunicaciones digitales son de importancia vital para la seguridad de Europa, su futuro económico, sus valores y los derechos de sus ciudadanos. En un momento en que Europa está centrada de nuevo en la amenaza terrorista, no podemos permitirnos desatender los pasos necesarios para que nuestros propios gobiernos lleven nuestra vigilancia y situar a nuestros aliados sobre una base legítima y democrática”.