¿Puede sobrevivir el modelo económico de Putin?

El investigador Kirill Rogov examina los datos macroeconómicos rusos y las posibles consecuencias políticas y consititucionales para el futuro del Kremlin

ECFR Alumni · Visiting Fellow
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ECFR publica esta semana el informe Can “Putinomics” survive?, que escribe Kirill Rogov, investigador principal en el Gaidar Institute for Economic Policy de Moscú y quien analiza los últimos datos macroeconómicos de Rusia y comenta las percepciones generalizadas sobre el estado de la economía rusa. Sus principales argumentos son los siguientes:

  • Mientras una gran parte de los rusos esperaban una crisis con forma de “V”, es decir, con una pronunciada caída y la consiguiente recuperación, el investigador sostiene que la situación es de un declive económico que perdurará.
  • La recuperación de los precios del petróleo ha evitado un desplome a corto plazo de la economía rusa, que se mantendrá mientras el barril de petróleo esté alrededor de los 60 dólares. Asimismo la devaluación del rublo ha permitido mantener una cierta estabilidad macroeconómica. No obstante, estas medidas han supuesto en la práctica una caída del consumo interno y de la inversión en Rusia, afectando a industrias como la automovilística, la textil y los artículos domésticos.
  • El mantenimiento futuro de las sanciones occidentales será fundamental para determinar qué forma adoptará la depresión económica rusa. Las restricciones, que actualmente afectan al sector financiero ruso, están dificultando que la banca pueda impulsar el crédito al interior del país. La retirada de las sanciones o incluso su reducción pueden facilitar la entrada de capitales que Rusia necesita.
  • Si las sanciones se mantienen, la economía rusa pasaría por un proceso de ‘desmodernización´. El autor afirma que el reajuste económico de Rusia llevará a un debilitamiento y estancamiento del consumo en las grandes ciudades, y este hecho puede hacer que el Kremlin sustente su poder en ciudades pequeñas, tradicionalmente más conservadoras.

“A fin de cuentas, Occidente juega un papel crucial en la supervivencia del modelo“Putinomics”. Tras la devaluación del rublo en aras de evitar el declive económico, la inversión de capital extranjero será fundamental” afirmaKirill Rogov.

“Si el deterioro económico se consolida, puede convertirse en un problema político para el Kremlin. En un contexto de estancamiento prolongado, si el entusiasmo patriótico personificado en la figura de Putin y sus políticas antioccidentales también decae, Putin se encontrará con una necesidad imperante para modificar, a contrarreloj, las expectativas de la población rusa y reforzar las instituciones autoritarias”.