No hay vuelta atrás: por qué la descentralización es el futuro para Siria

La descentralización ofrece una de las pocas maneras de mantener Siria unida

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Policy recommendations

  • Siria debería adoptar un sistema político descentralizado, basado en la transferencia de poder de Damasco hacia las gobernaciones y los distritos. Las regiones kurdas deberían recibir un estatus especial con más poderes, como parte de una descentralización asimétrica.
  • Mientras se implementa la descentralización y se reconocen las comunidades como actores políticos, el Estado central debería mantener el monopolio sobre ciertos atributos soberanos clave como la defensa, los asuntos exteriores, y la impresión de divisas.
  • El nombre oficial de Siria no debería contener la palabra “Árabe”. Este sería un movimiento simbólico, paralelo a la mayoría de los países árabes, incluyendo Iraq y Líbano, y enviaría un mensaje positivo a los sirios no árabes.
  • El Estado debería educar a los niños de grupos minoritarios en su lengua materna. En las zonas kurdas del noreste, y en los distritos mayoritariamente kurdos de Damasco y Alepo, las escuelas deberían enseñar en kurdo además de en árabe.
  • El Estado debería asegurarse de utilizar todas las herramientas disponibles para limitar las disparidades geográficas en el desarrollo económico. Por ejemplo, el acceso de toda la población al empleo en cada gobernación debería estar basado en su porcentaje de la población total. Donde sea posible, la misma regla se debería aplicar a las inversiones públicas.
  • Los beneficios de la exportación de petróleo se deberían repartir garantizando una proporción igual a la población de cada provincia, bajo el principio de que los recursos petrolíferos le pertenecen por igual a todo el país.
  • Las minorías sectarias y étnicas deberían tener algún tipo de representación política a nivel central. Un sistema bicameral podría ser la solución. Sin embargo, la propuesta rusa de nombrar a los miembros del gobierno según su afiliación religiosa o étnica iría demasiado lejos institucionalizando estas divisiones, y sería una receta para el bloqueo. En su lugar, la representación de las comunidades debería promoverse al nivel legislativo, en una cámara alta con la tarea de monitorizar y controlar y de prevenir la discriminación. A nivel ejecutivo, no debería haber designación ni distribución según afiliación sectaria o étnica.

Tras más de cinco años de conflicto, Siria esta hoy en día fragmentada en cuatro zonas distintas, con el devastador coste humano y social de la guerra viniendo acompañado de la desintegración del orden centralizado que definió el régimen de Assad, según un nuevo informe de ECFR.

No Going Back: Why decentralisation is the future of Syria argumenta que la comunidad internacional no ha logrado adaptar el proceso de paz sirio a la realidad de esta división de poder sobre el terreno, y que la posibilidad de un acuerdo que reparta el poder central entre las fuerzas del régimen y la oposición se ha esfumado.

En su lugar, los gobiernos europeos deberían promover una agenda descentralizadora. Esto tendrá que involucrar inevitablemente a los kurdos como una de las partes clave sobre el terreno. También se les debería entender como una dimensión importante de la lucha contra el autoproclamado Estado Islámico (ISIS). La perspectiva de un mayor control local y una distribución más justa de los recursos estatales representa una manera importante de tratar de reunir apoyo local contra el grupo.

La descentralización ofrece una de las pocas maneras para mantener unido el país, aunque de forma más desconectada. Si la comunidad internacional no logra incluir los centros de poder locales en competencia que han surgido durante el curso de la guerra, el resultado podría ser la ruptura total de Siria.

 

Siria fragmentada

Siria está ahora dividida entre cuatro zonas, cada una apoyada por su poder militar y atendidas por nuevos cuerpos administrativos regionales. En las áreas que mantiene el gobierno, los poderes locales imponen una independencia considerable, retando la capacidad de Damasco de mantener su poder incluso en las zonas a las que se supone que remite.

En el norte, el PYD kurdo ha establecido una región autónoma con sus propios cuerpos legislativo y ejecutivo. Un currículo escolar independiente fue introducido en septiembre de 2015, exclusivamente en kurdo, y en marzo de 2016 se anunciaron planes de establecer un banco central independiente.

Al este del país, el ISIS ha establecido una administración financiera relativamente efectiva – la Ofizina de Zakat -, que recauda impuestos y expide un presupuesto anual, el cual se estima en torno a los 2 mil millones, y en julio de 2016 había incluso comenzado a acuñar y circular su propia divisa según algunas fuentes.

Una cuarta zona, dividida a su vez entre varias áreas pequeñas y grandes del territorio por todo el país, está bajo el control de varios grupos de la oposición, incluyendo Jahbet Fateh al-Sham (conocida antes como el Frente Nusra, filial de al-Qaeda). Se estima que en marzo de 2016 había 385 consejos locales activos en estos territorios.

 

Una condición necesaria

A pesar de esta lúgubre imagen de división, los sirios siguen mostrando un notable cariño por su sentimiento nacionalista compartido. Asustados por el ejemplo de la violenta desintegración de Iraq, muchos comparten la percepción de que cualquier paso hacia la descentralización significaría, tarde o temprano, la ruptura del país. Dicho esto, la realidad tras cinco años de conflicto ha demostrado que, al menos para algunos en la oposición, un cierto grado de devolución va a ser necesario, con los kurdos particularmente a favor de la descentralización.

Para los Estados y las instituciones europeas, particularmente para aquellos más activos en la diplomacia internacional en Siria (los siete miembros europeos del Grupo Internacional de Apoyo Sirio: Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, España, Reino Unido y la UE) el reconocimiento de la irreversibilidad de la descentralización debería tener implicaciones importantes en su perspectiva sobre la resolución del conflicto.

Estos actores deberían apoyar explícitamente la descentralización como la manera de mantener el país unido, en lugar de como un complicado camino hacia la partición. En última instancia dependerá de los sirios decidir el grado de devolución que dará forma al futuro de su país, pero los Estados europeos pueden ofrecer apoyo técnico y político. Este informe sugiere un modelo descentralizado basado en la transferencia de poder de Damasco hacia los niveles de distrito y de gobernación, pero con un Estado central que mantenga el monopolio sobre ciertas áreas clave como la defensa, los asuntos exteriores, y la divisa.

Este informe argumenta que el nombre oficial de Siria debería abandonar la palabra “Árabe”, y que las regiones kurdas deberían recibir un estatus especial con más poderes. La descentralización no se puede aplicar a los territorios controlados por el ISIS, pero la oferta de más control local y una distribución más justa de los recursos del Estado representa una manera importante de recabar apoyos contra el grupo en estas áreas.

Aunque muchas de estas recomendaciones podrían dar resultados sólo a largo plazo, dar pasos en esta dirección ahora podría ayudar al fin del conflicto, con los kurdos, por ejemplo, más dispuestos a trabajar por la paz si se reconocen sus derechos políticos.