Miedo y aversión en el camino a las elecciones presidenciales de Estados Unidos

Los líderes europeos están subestimando el peligro que Trump podría suponer para la alianza transatlántica, mientras que sobreestiman la influencia de Clinton

              

Los líderes europeos están subestimando el peligro que Trump podría suponer para la alianza transatlántica y asumiendo demasiada continuidad en caso de una presidencia Clinton, mientras que sobrestiman su influencia sobre la siguiente administración estadounidense, según un nuevo informe de ECFR (en sus siglas en inglés) titulado Fear and loathing on the road to the US elections

El informe, basado en una encuesta hecha a representantes de gobierno y oposición de todos los 28 países miembros de la UE, ha descubierto que la amenaza de Trump de una retirada de la OTAN, por ejemplo, no se toma en serio en Europa. Los líderes europeos asumen que, o Trump no dice en serio lo que declara durante la campaña, o que el sistema de controles y contrapesos de EEUU le impediría efectivamente implementarlo. Esta noción es peligrosamente autocomplaciente. Como aclara un reciente informe de ECFR, Trump mantiene sus opiniones sobre las alianzas de EEUU desde hace mucho tiempo; no son meros caprichos de la campaña. Y el poder de la presidencia estadounidense en relaciones exteriores significa que los deseos del presidente nunca quedan lejos de las políticas. 

Mientras Clinton presenta una amenaza menos existencial para la alianza transatlántica, los líderes europeos están demasiado dispuestos a asumir que la relación puede resistir en su forma actual, con América como garante de la seguridad europea. Clinton está sujeta a las mismas fuerzas políticas que Trump, lo que significa que gane quien gane, América probablemente reducirá su apoyo militar a Europa. 

La capacidad de influencia también está erróneamente asumida respecto al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP en sus siglas en inglés) actualmente en negociación entre EEUU y la UE. Muchos Estados miembros de la UE ven el TTIP como un favor a los Estados Unidos y creen que su poder de veto en la ratificación significa que tienen influencia sobre el próximo presidente. Pero, de hecho, el TTIP es económicamente más beneficioso para Europa y es profundamente impopular entre el electorado americano. Es por tanto poco probable que el próximo presidente americano vaya a estar preparado para ofrecer concesiones significativas a ningún Estado miembros a cambio de la ratificación del TTIP. 

El co-autor Jeremy Shapiro sostiene que:

“Los gobiernos europeos individuales simplemente no tienen la clase de influencia sobre Estados Unidos que ellos creen — solo han conseguido una capacidad de influir efectiva cuando han trabajado juntos”. 

Finalmente, la encuesta reveló un consenso sorprendente respecto a las visiones normativas de Estados Unidos, con casi todos los Estados miembros expresando una visión positiva de Estados Unidos. Incluso Grecia, tradicionalmente el país europeo más anti-americano, percibe ahora América en términos más favorables. La excepción a esta regla es Hungría. A pesar de su accidentada historia con la Unión Soviética y del proprio historial de anti-comunismo del líder Victor Orbán, Hungría parece preferir al hombre fuerte ruso antes que a un americano intimidando a través de la democracia y el imperio de la ley.

La visión de España sobre las relaciones transatlánticas: