Manteniendo las apariencias: cómo Europa está apoyando la transformación de Ucrania

En los dos años pasados desde Maidan, Ucrania ha hecho progresos, pero muchos menos de los esperados. La corrupción, el fraude y el nepotismo persisten.

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Las deficiencias y la desunión socavan el apoyo europeo a Ucrania 

En los dos años pasados desde Maidan, Ucrania ha hecho progresos, pero muchos menos de los esperados. La corrupción, el fraude y el nepotismo son aún omnipresentes en la vida política y administrativa.  Las relaciones informales, los lazos personales y los vínculos de dependencia configuran la política, y las instituciones formales son débiles. 
Manteniendo las apariencias: la manera en la que Europa está apoyando la transformación de Ucrania demuestra que, si bien Ucrania es la máxima responsable del proceso de reforma, a Europa le corresponde también cierta responsabilidad por los fallos del mismo. 

Europa y sus Estados miembros han cometido errores tanto en la estrategia como en la ejecución de su apoyo a Ucrania. Han malgastado mucha energía en el proceso de Minsk, paralizado por un impasse, mientras que no han abordado el asunto crucial de la independencia del poder judicial. La ayuda al desarrollo ha estado mal coordinada y supervisada y se ha centrado excesivamente en Kiev a expensas de las zonas rurales. El apoyo de Europa se ha visto asimismo perjudicado por la falta de cohesión entre Estados miembros, con muchos de ellos priorizando sus relaciones económicas con Rusia sobre el apoyo a Ucrania.

Deficiencias

Los tribunales corruptos e ineficaces de Ucrania han frustrado los grandes esfuerzos de reforma, ya que las reformas impopulares entre los líderes políticos son bloqueadas y los burócratas que se niegan a seguir nuevas reglas no rinden cuentas por ello. 

Europa no ha logrado cambiar esta situación. En parte, esto se debe a la atención excesiva a Minsk antes que a las reformas. Pero también se debe a las reticencias de la UE para criticar al gobierno ucraniano y para ejercer presión directa por su excesiva insistencia en la ‘apropiación local’ de la ayuda al desarrollo. El cambio se obstaculiza además por la falta de supervisión de los progresos. El control se centra en trámites y documentos en lugar de en los resultados y, como consecuencia, muchas leyes sobre reforma son aprobadas pero no implementadas. 
A la capacidad de Europa para responder a esta situación no le ayuda la falta de personal en el terreno. El grupo de apoyo de la UE, creado tras Maidan para ayudar a la reforma de Ucrania, no contó con personal permanente en Kiev hasta verano de 2016, y la petición realizada por Ucrania en 2014 de incorporar a representantes de la Comisión en los grupos de reforma fue rechazada. 

Desunión

Existe también una fuerte división en la voluntad de los Estados miembros de la UE para asistir a Ucrania. Mientras los Estados del norte y del este apoyan activamente la transición de Ucrania, se da una falta de implicación por parte de muchos Estados miembros west y del sur. Este desequilibrio debilita la idea de solidad y cohesión europea y, finalmente, la efectividad de la UE como actor político.

Los esfuerzos de reforma han sido encabezados por Reino Unido, Alemania y Polonia junto a los Estados escandinavos, bálticos y de los Balcanes. Pero su efectividad se ha visto reducida por varios Estados poco comprometidos (“fence-sitters”) y por aquellos que actúan negligentemente (“slackers”), como Italia, Grecia y Austria. 
Italia, por ejemplo, provee menos ayuda a Ucrania que Eslovenia. Apenas le afectan las sanciones europeas a Rusia, pero protesta con mayor firmeza por ellas. Austria fue el primer Estado en recibir a Vladimir Putin tras la anexión de Crimea y Viena es la segunda vivienda de muchos oligarcas y afiliados al régimen de Yanukóvich. Tanto Austria como Grecia carecen actualmente de cooperación al desarrollo para Ucrania o de programas gubernamentales para apoyar las reformas y, aunque Grecia ha presentado propuestas para ofrecer asistencia médica a soldados ucranianos heridos y para facilitar el acceso a Grecia a ciudadanos ucranianos, ninguna se ha materializado.