La segunda oportunidad de Europa en Libia

¿Logrará Libia, con el apoyo de Europa, alcanzar un Gobierno de Unidad Nacional efectivo que logre estabilizar el país?

ECFR Alumni · Senior Policy Fellow
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Sin un gobierno de unidad efectivo, toda la ayuda occidental y las fuerzas especiales será muy difícil estabilizar Libia o a evitar el avance de DAESH. Europa necesita tomar decisiones políticamente duras (e incluso arriesgarse a chocar con líderes regionales como Egipto) para reforzar el nuevo gobierno, según la nueva publicación de ECFR “Intervening better: Europe’s second chance in Libya”.

Aprovechando su amplia experiencia en la región y haber realizado entrevistas con oficiales libios, regionales y europeos, el investigador Mattia Toaldo explica cómo occidente puede intervenir en Libia de formas más satisfactoria tras los fracasos de la transición post-Gaddafi. Este informe argumenta que la atención de Occidente en combatir a DAESH sólo empeora el caos. Reino Unido, Francia, Estados Unidos y varios poderes regionales apoyan facciones distintas del conflicto. Esto alimenta el crecimiento de potentes milicias cuyos intereses son contrarios al de un gobierno de unidad y que no están dispuestas a superar sus diferencias para luchar contra los fundamentalistas.

Libia se encuentra a día de hoy en momento crucial y peligroso. El nuevo gobierno de unidad se enfrenta a dos gobiernos rivales y a docenas de grupos armados. Libia, que una vez fue una de las naciones africanas más ricas, se encuentra en una preocupante situación financiera, y necesita desesperadamente ayuda humanitaria. Lo que es peor, desde una perspectiva europea: este caótico estado amenaza con desencadenar mayores y peores flujos migratorios y de terrorismo hacia Europa. La comunidad internacional ha cometido numerosos errores en Libia. Los esfuerzos actuales por crear un gobierno de unidad nacional son una oportunidad para corregir los errores del pasado, y es vital que los responsables políticos europeos no la desperdicien.

Esto requiere tomar una posición estricta con los aliados regionales para que dejen de apoyar grupos armados hostiles contra el gobierno. Aunque esto podría resultar en un conflicto con países como Egipto, los Emiratos Árabes, o incluso Estados Unidos, es vital para estabilizar Libia.