El cambio de la seguridad global de China en Africa

¿Qué oportunidades tiene Europa frente a la expansión de influencia de China en la seguridad de Africa?

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China está asumiendo un nuevo papel militar en África, buscando mejorar su imagen como gran potencia promotora de la paz y la seguridad global. Europa debería aprovechar esta oportunidad para cooperar, pero también para desafiar a Pekín cuando impulse o dé fuelle a los conflictos.

En el nuevo informe de ECFR “Into Africa: China’s global security shift” se argumenta que, después de décadas de apoyo a la retórica de la no interferencia, China ha dado un vuelco paradigmático a su pensamiento. Esto se debe a dos motivos: el deseo de construirse una reputación de buen ciudadano global, y el deseo de proteger sus intereses en el continente tales como sus inversiones y las vidas de los más de un millón de chinos allí estacionados.

En los últimos años, China ha enviado por primera vez fuerzas de combates a misiones de mantenimiento de la paz en destinos arriesgados como Sudán del Sur o Malí. Se ha puesto manos a la obra con su primera base naval en el extranjero y con la lucha antiterrorista, apoyando la lucha contra Boko Haram y Al Shabaab

Hay quien se muestra cínico respecto a sus motivos. El mantenimiento de la paz puede ser entendido como una manera de averiguar información sobre fuerzas armadas extranjeras, proteger instalaciones energéticas chinas, o ganar experiencia en el ámbito militar. La política de Pekín de venta de armas y ayuda militar sin condiciones podría socavar los valores europeos de democracia y derechos humanos en el continente. Mientras tanto, hay defectos en el rendimiento de los cascos azules chinos: algunos apenas intentan ganarse el apoyo de los civiles, y apenas salen de sus bases.

A pesar de estas preocupaciones, la seguridad china en África es una oportunidad para Europa. Los países africanos son cada vez más receptivos a las misiones de mantenimiento de la paz como aliados en la lucha contra el terrorismo y las migraciones en masa, y China podría ser un aliado clave.

Europa debería cooperar con China en el ámbito de la seguridad africana, coordinando el apoyo a organismos como la Unión Africana y construyendo consenso en torno a principios clave para la asistencia militar (como la vigilancia civil, el respeto a los derechos humanos, y la transparencia en el intercambio de armas). No debería dudar en retar a Pekín en foros internacionales cuando las acciones chinas en el continente promuevan los conflictos, la competición por los recursos, o la corrupción.