De las sanciones a las cumbres: Bielorrusia tras la crisis de Ucrania

Conforme se reconfigura el orden europeo, la UE tiene la oportunidad de repensar su estrategia y objetivos

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Ante el cambio radical que ha supuesto la crisis de Ucrania en el este de Europa, la UE debería cambiar las sanciones por el reacercamiento a la vecina Bielorrusia, según afirma una nueva publicación de ECFR.

Los autores Andrew Wilson y Yaraslau Kryvoi afirman que, en los últimos cuatro años, las políticas basadas en las sanciones que la UE ha adoptado frente a Bielorrusia han sido inútiles e incluso contraproducentes. Minsk ve con inquietud la posibilidad de una agresión rusa y ha hecho un esfuerzo por cultivar su propia identidad nacional, mientras que los problemas económicos de Rusia han mermado el atractivo del Kremlin a ojos de los líderes bielorrusos. En un contexto completamente reconfigurado tras la crisis en Ucrania, la UE tiene ahora la oportunidad de adoptar una estrategia más constructiva.

Bielorrusia parece estar interesada en considerar una mayor apertura hacia Occidente. No obstante, la UE necesita cambiar su posición:

  • La UE necesita entender que los líderes bielorrusos no tienen interés en reformas políticas de alcance.
  • La UE necesita decidir si acepta o no la propuesta implícita de convertirse en un socio para fortalecer el Estado bielorruso.
  • La UE necesita encontrar el modo de relacionarse con Bielorrusia para favorecer su independencia, una mayor apertura a la influencia occidental y la promoción de una sociedad civil más independiente.

El investigador de ECFR Andrew Wilson afirma que “esta ocasión es diferente al intento de acercar posturas de 2010. Por aquel entonces había una pequeña esperanza de una mayor liberalización en el país. Pero Lukashenko ha dejado claro que no permitirá nada parecido al Maidán en Bielorrusia ante las elecciones de final de año. Occidente tiene que decidir si respalda al país y da la mano a Lukashenko, en lugar de las poco realistas perspectivas de un progreso democrático”.

Yaraslau Kryvoi dice que “este informe desmonta unos cuantos mitos y explica por qué los bielorrusos no quieren elegir entre la integración europea y euroasiática, analiza por qué un cambio de régimen en Bielorrusia no garantizaría una transición a la democracia y qué puede hacer Occidente ahora para fortalecer el Estado bielorruso y estimular la demanda de cambios graduales desde dentro”.