Cómo debe responder Gran Bretaña a los ataques con armas químicas en Siria

El gobierno debe considerar el valor de un voto preventivo sobre una respuesta militar del Reino Unido a futuros ataques con armas químicas en Siria

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El Parlamento británico debe examinar los méritos de la acción militar en caso de ataques con armas químicas en Siria  

Para evitar una repetición de la “apresurada” votación de 2013 que no logró asegurar el apoyo parlamentario, el gobierno debe considerar el valor de un voto preventivo sobre una respuesta militar del Reino Unido a futuros ataques con armas químicas en Siria, dando a los diputados el tiempo para examinar adecuadamente cualquier propuesta

Los diputados conservadores Crispin Blunt y Johnny Mercer han sido coautores de un informe en el que argumentan que el gobierno del Reino Unido debería considerar presentar una moción preventiva autorizando una acción militar en Siria en apoyo a Estados Unidos, en caso de que el régimen de Assad realizara nuevos ataques con armas químicas.

Sostienen que un debate ofrecería al gobierno la oportunidad de detallar porqué cree que actuar puede ser necesario, cómo se han agotado las opciones no militares, cuáles son los objetivos de la política y cómo se pueden lograr mediante la acción militar. Si se cumplen estos criterios, tal moción podría ser apoyada por el parlamento.

Argumentan que el gobierno debe abordar preguntas sobre:

  1. El umbral para la acción militar: El gobierno debe estipular claramente qué acciones de las partes beligerantes desencadenarían una respuesta militar del Reino Unido.
  2. La información implicando a los responsables del uso de armas químicas: El gobierno debería publicar un amplio informe desclasificado sobre el uso de armas químicas en Siria e invitar al Comité de Inteligencia y Seguridad a examinar sus pruebas clasificadas e informar al Parlamento antes de cualquier debate. Una elevada cantidad de pruebas es importante para disuadir los ataques de “bandera falsa” diseñados para atraer poderes externos al conflicto.
  3. La legalidad de la acción propuesta: El gobierno debe publicar un resumen detallado de su posición legal y un argumento con la mayor antelación posible.
  4. Las limitaciones de la acción militar: El gobierno debe intentar evitar la expansión de la misión o la escalada de ésta por otras partes, limitando los objetivos a aquellos claramente relacionados con el uso de armas químicas, en contraposición a los centros más amplios de mando y control u otras infraestructuras. También debe comprometerse a regresar a la Cámara para la aprobación de cualquier cambio en la misión.
  5. La estrategia general para la política del Reino Unido en Siria: El gobierno debe establecer cómo la acción militar propuesta afecta a su estrategia más amplia en Siria. El informe sostiene que se necesita una inversión significativa en la capacidad diplomática del Reino Unido para que el Ministerio de Relaciones Exteriores desempeñe un papel más importante en la facilitación de una solución política.

El informe titulado “Cómo debe responder Gran Bretaña a los ataques de armas químicas en Siria”, publicado por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR por sus siglas en inglés), señala que disuadir el uso de armas químicas es una prioridad clara para la comunidad internacional, pero que los mecanismos diplomáticos para hacerlo no han podido impedir su uso continuo en Siria.

Las iniciativas internacionales lanzadas a raíz del ataque con gas sarín el 21 de agosto de 2013 en los suburbios de Ghouta en Damasco, lograron asegurar la adhesión de Siria a la Convención sobre las Armas Químicas y la eliminación de todas las armas químicas declaradas – que ascienden a 1.300 toneladas – en junio de 2014. Sin embargo, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW por sus siglas en inglés) reportó posteriormente rastros de gas sarín y agente nervioso VX en un centro de investigación militar no declarado en mayo de 2015, y el Mecanismo Conjunto de Investigación (JIM por sus siglas en inglés) entre la ONU y la OPCW identificaron a las fuerzas gubernamentales sirias como responsables de un ataque con cloro en Qminas el 16 de marzo de 2015.

Más recientemente, el 4 de abril de 2017 se llevó a cabo un ataque químico en Khan Sheikhoun, lo que acarreó decenas de muertes y cientos de heridos. Médicos sin Fronteras y la OPCW declararon que los síntomas de los pacientes y las muestras biomédicas indicaban exposición a una sustancia semejante al gas sarín.

Esta tendencia en el uso de armas químicas no muestra signos de disminución. El 26 de junio de 2017, el secretario de prensa de la Casa Blanca emitió una declaración en la que acusaba a Bashar-al-Assad de planear otro ataque químico y advirtiendo sobre represalias militares estadounidenses.

Rusia ha vetado hasta ahora la mayoría de los intentos de disuadir  tales ataques a través del Consejo de Seguridad de la ONU, lo que sugiere que podría ser necesaria la acción militar de los Estados individualmente, especialmente Estados Unidos, Francia y Reino Unido.

En el Reino Unido, mientras que la acción militar es una prerrogativa real, la votación de agosto de 2013 sobre la acción militar en respuesta al ataque Ghouta ha establecido un acuerdo por el que el parlamento debe ser consultado en el futuro. La votación de 2013 fracasó, según sostiene el informe, debido a que se precipitó, con inteligencia y consideraciones legales publicadas solamente el día de la votación. Como resultado, el gobierno no proporcionó ninguna precisión sobre su posición y no logró convencer a los parlamentarios acerca de la necesidad de una acción militar.

Blunt y Mercer señalan que un voto preventivo sería “sin precedentes”, pero argumentan que daría al gobierno el tiempo suficiente para elaborar una argumentación clara y completa para la acción propuesta y permitiría al Parlamento deliberar y debatir adecuadamente los temas en juego.

El diputado Crispin Blunt dijo que “probablemente sería imposible obtener autoridad parlamentaria para las acciones de represalia en el Reino Unido dentro del plazo deseado de una respuesta militar estadounidense a un ataque con armas químicas en Siria. La autoridad parlamentaria preventiva enviaría con ello un mensaje de disuasión, ayudaría a resolver las complejas cuestiones legales y estratégicas que se planteaban, así como permitiría limitar la acción militar para prevenir la escalada y la expansión de la misión“.

El diputado Johnny Mercer dijo: “El cruce de la línea roja de Obama en 2013 por el régimen sirio planteó desafíos a la comunidad internacional que todavía estamos abordando íntegramente. Espero que este documento brinde una genuina reflexión sobre cómo podemos como país respaldar lo que decimos con lo que hacemos y resaltar un camino más claro en cuanto a cuándo podremos o no intervenir tras las contundentes experiencias de Irak “.

Nota para los editores

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Los diputados Crispin Blunt y Johnny Mercer están disponibles para hacer comentarios. Para concertar una entrevista, póngase en contacto con Skandar Keynes en el número 020 7291 2254 o a través de este correo electrónico [email protected]

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