Cómo completar la Unión Bancaria europea

La unión bancaria marca un antes y un después en la integración europea, pero tiene algunas carencias

ECFR Alumni · Senior Policy Fellow

La unión bancaria marca un antes y un después en la integración europea ya que ayudará a prevenir las crisis bancarias y, en el caso de que se produzcan, tratar más eficazmente con ellas. La unión bancaria permitirá, además, igualar las reglas de juego para todos los bancos de la UE y mejorar su acceso a financiación. Junto a estas virtudes, el trabajo señala también algunas carencias, especialmente en lo relativo a la capacidad de este nuevo sistema de tratar con crisis de carácter sistémico así como en cuanto a su capacidad de resolver los problemas de acceso al crédito por parte de los bancos de la periferia, y detalla una serie de recomendaciones que, de adoptarse, ayudarían a mejorar la unión bancaria.

Vídeo: José Ignacio Torreblanca presenta “Cómo completar la Unión Bancaria europea”

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Europa se adentró en la crisis sin una unión bancaria, con los resultados conocidos. En la actualidad, la Unión Europea está aprobando legislación para dotarse de los elementos de una unión bancaria, como por ejemplo un mecanismo único de supervisión con el Banco Central Europeo como eje central, y un fondo único de resolución que será financiado por el sector financiero. Se espera que esta nueva unión bancaria proteja la eurozona de crisis similares en el futuro, acabe con la fragmentación de los mercados bancarios en Europa, rompa los lazos tóxicos entre los problemas de los sistemas bancarios nacionales y la deuda soberana, y reactive el crecimiento económico en los países periféricos.

Este análisis defiende que la unión bancaria que está a punto de ver la luz cambiará las reglas del juego. Una supervisión común a nivel europeo reducirá futuros fallos de supervisión (tanto en número como en coste), y equilibrará parcialmente las reglas de juego en los mercados financieros. Pero aunque el mecanismo de resolución podrá lidiar con el colapso de un par de bancos medianos, o incluso de alguno de los bancos más grandes de la eurozona, no será capaz de enfrentarse a una crisis bancaria sistémica. Así pues, persistirán las diferencias en las condiciones de financiación para los bancos del centro y de la periferia en la eurozona, impidiendo poder hablar de un auténtico mercado único, y la situación podría incluso empeorar si vuelven a ampliarse los diferenciales entre los tipos de interés de la deuda en el centro y la periferia.