China se prepara para la Cumbre del Clima 2015 en París

Las reformas que ha iniciado China en su lucha contra el cambio climático, y su reciente acuerdo con EEUU, ofrecen esperanza de cara a la Cumbre del Clima 2015

ECFR Alumni · Director, Asia and China Programme
Senior Policy Fellow
ECFR Alumni · Associate Fellow
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Un creciente consenso internacional y el aumento de las presiones internas sobre los problemas medioambientales de China ofrecen una renovada esperanza de cara a la Cumbre del Clima 2015 en París. En la última edición del China Analysis “China: Taking stock before the Paris climate conference”, se analizan los puntos de vista de aquellos comentaristas chinos que elogian el acuerdo sobre cuestiones medioambientales de Noviembre de 2014 entre Estados Unidos y China (que juntos alcanzan el 40% del total de emisiones de CO2) como un evento “de relevancia histórica” y que fomenta “el irrefrenable proceso hacia una civilización ecológica”. Otras fuentes recalcan el acuerdo como un potencial refuerzo futuro de las interacciones EEUU-China en “una nueva forma de relaciones de poder”.

Pero la preocupación por nuevas y mejoradas acciones respecto al cambio climático y el medio ambiente no se limita de forma exclusiva al ámbito internacional, teniendo en cuenta también la creciente presión interna en China para corregir los problemas medioambientales nacionales. La economía china pierde 32.000 millones de dólares anuales debido a la degradación medioambiental, y los desastres climáticos han causado la muerte de alrededor de 2.000 personas cada año durante la última década. Asimismo, el informe repasa especialmente los puntos principales de las acciones gubernamentales orientadas a enfrentar tales retos, con una serie de iniciativas políticas que se prevé se pongan en marcha a lo largo de los próximos meses.

Por último, el informe resalta a su vez algunas de las limitaciones de este reciente descubierto entusiasmo oficial de cara a cuestiones de medio ambiente. Analistas chinos señalan las deficiencias en los sistemas de control de Gobierno, sobre todo las limitaciones de las sanciones financieras, así como la irresponsabilidad de los administradores locales, que con frecuencia se guían por motivaciones ajenas a la justicia o la preservación medioambiental.

François Godement, director del programa Asia & China de ECFR, afirma que “China ha comenzado a tomar medidas para cambiar la situación y hacer frente a la contaminación y las emisiones de carbón ilimitadas. Para el pueblo chino, su contaminado medio ambiente es por supuesto un asunto incluso más urgente que el problema a largo plazo de las emisiones de dióxido de carbono y el cambio climático”. También argumenta que “Sin embargo, revertir o detener la tendencia hacia la degradación medioambiental requerirá grandes cambios políticos sistémicos y, sobre todo, un cambio de mentalidad. Dado que China se caracteriza por tener una sociedad y una economía estatalmente dirigidas, las políticas gubernamentales y los administradores locales son clave para llevar a cabo el cambio”.  “Al fin y al cabo, depende enteramente de la disposición y la habilidad de China el implementar las “líneas rojas” sobre protección medioambiental que no pueden ser violadas. Este proceso implica una de las cuestiones más controvertidas en el sistema político chino: rendición de cuentas”. Finalmente dice que “A no ser que el problema se convierta en una prioridad de primer orden, el Gobierno chino, incluso contando con el poder de establecer objetivos, no dispone de los mecanismos de regulación locales necesarios para asegurar su implementación a largo plazo”.