Camino de vuelta: fuga de cerebros y prosperidad en los Balcanes Occidentales

La UE debería hacer más para promover la migración circular como parte de su búsqueda continua de la integración europea

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El 27 de diciembre de 2017, el Instituto de Investigación Estratégica y Educación de Skopje publicó un estudio que muestra que el 69 por ciento de los profesores, asistentes e investigadores que trabajan en el sistema de educación superior de Macedonia considerarían abandonar el país para buscar nuevas oportunidades de empleo. De ese 69 por ciento, un 20 por ciento ya habían solicitado un trabajo en el extranjero. Un estudio realizado en Macedonia en 2010 estimó que, durante 1995-2000, el número de científicos e investigadores en los Balcanes Occidentales disminuyó en un 70 por ciento.

Sin embargo, no solo los catedráticos y profesores han declarado su voluntad de abandonar los países de la región; una gran proporción de médicos y personal médico también están dispuestos a mudarse al extranjero. En Bosnia y Herzegovina, la asociación nacional de trabajadores médicos informó que alrededor de 300 médicos altamente cualificados abandonaron Bosnia y Herzegovina en 2016. El número de médicos que emigran puede ser incluso mayor, dado que algunos de ellos abandonan el país inmediatamente después de completar su educación médica por lo que nunca se registraron en las estadísticas oficiales. Los medios de comunicación de Bosnia y Herzegovina calculan que cuesta un estimado de 150,000 € educar a un médico, lo que sugiere que el país gasta más de 50 millones de euros anuales en educar a los trabajadores de salud que dejarán el país.

La educación y la asistencia sanitaria no son los únicos sectores que sufren la fuga de cerebros. Ingenieros, expertos en tecnología de la información y trabajadores con una formación profesional también están abandonando la región en masa. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que Serbia perderá alrededor de 9 mil millones de dólares como resultado directo de la fuga de cerebros en los sectores de ciencia, tecnología e innovación. Esta cifra se basa en el número de personas que se marchan y los costos calculados de su educación, así como en el hecho de que los inmigrantes que trabajan en el sector de la tecnología normalmente ganan salarios superiores a la media. Los niveles récord en la emigración de personas cualificadas tienen consecuencias inmediatas para la región, especialmente en el sector público, ya que pueden hacer que los ciudadanos teman no poder acceder a los servicios adecuados.

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