Argelia: un socio inestable para Europa

La política actual de la UE hacia Argelia no tiene visión de futuro e ignora la estabilidad doméstica del país a largo plazo

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Con la reelección de Abdelaziz Bouteflika, Argelia ha entrado en otra fase de la interminable transición que empezó en los años 90. Una vez más, esta transición, que será controlada muy de cerca por el régimen, tendrá el objetivo de asegurar el statu quo. Sin embargo, la unión de varios acontecimientos clave supone un desafío para el futuro inmediato del país. Junto a la creciente tensión social y los problemas económicos, el terrorismo doméstico, el aumento de los conflicto étnicos y la inseguridad regional también amenazan la tan deseada estabilidad de Argelia.

Entre las muchas incertidumbres sobre el país será necesario saber si Argelia puede convertirse en el socio energético alternativo que Europa podría necesitar tras la crisis de Ucrania. Pero debido a que el gran aumento del consumo energético en Argelia y la simultánea reducción de su producción de gas harán caer sus exportaciones pronto de forma sustantiva, Europa no debería dar por hecho que Argelia pueda asumir ese papel.

De la misma forma, la idea de que Argelia puede seguir garantizando la seguridad regional en colaboración con Europa es cuestionable. La política europea hacia Argelia basada en la estabilidad debería ser ampliada para abordar asuntos más graves como la corrupción, la falta de transparencia gubernamental y derechos humanos para asegurar que el desencanto y las divisiones entre la élite política no desestabilice Argelia a largo plazo.