Views from the Capitals: ¿cuál es el próximo paso en las políticas hacia Rusia?

De cara al Consejo Europeo celebrado el 20 y el 21 de octubre en Bruselas y en el que se abordarán las relaciones con Rusia, ECFR ha preparado una serie de Views from the Capitals para analizar qué posición adoptan distintas capitales europeas. 

De cara al Consejo Europeo celebrado el 20 y el 21 de octubre en Bruselas y en el que se abordarán las relaciones con Rusia, ECFR ha preparado una serie de Views from the Capitals. El debate llega en un momento de deterioro de las relaciones entre Rusia y Occidente, marcado por el bombardeo de áreas civiles de Aleppo, la instalación de misiles con capacidad nuclear en Kaliningrado y el aparente intento de Rusia de influir en las elecciones estadounidenses a través del ‘hackeo’ de los emails de Hillary Clinton.

Los líderes europeos siguen debatiendo aquí qué clase de relaciones con Rusia a partir del Consejo de Asuntos Exteriores del pasado marzo y de las sanciones.

La UE se ha mantenido relativamente unida en sus políticas hacia Rusia. No obstante, esta unidad puede resquebrajarse tras la celebración de elecciones clave en Francia, Alemania, Holanda y, posiblemente, Italia en 2017.

En Roma, la capital más reivindicativa a la hora de pedir un debate político sobre las sanciones, el primer ministro Renzi quiere cuestionar la oportunidad de ligar la política de sanciones a la condicionalidad del cumplimiento del Protocolo de Minsk. La posición italiana, sin embargo, es difícil de sostener si tenemos en cuenta el papel de Rusia en la catástrofe humanitaria en Siria. Budapest es otra de las capitales que más acercamientos a Moscú ha protagonizado. Las reuniones regulares entre los ministros de asuntos exteriores de ambos países, el desarrollo de lazos comerciales en las áreas libres de sanciones y la prolongación del contrato con Gazprom hasta 2019 sugieren que Budapest desearía levantar las sanciones y normalizar la situación respecto a Rusia en torno a enero de 2017. Ahora bien, con Polonia, el aliado más cercano a Hungría, firmemente opuesto a la retirada de sanciones, Budapest no cuenta con la suficiente influencia para ello, y se centrará en afianzar sus relaciones bilaterales con Rusia. Atenas por su parte, maniatada por su delicada situación económica, no puede continuar la senda de reiterados acercamientos a Moscú. Aunque la aquiescencia griega a las posturas europeas esconda profundas diferencias ideológicas con el resto de la Unión, Atenas no tratará de alterar el status quo y no se opondrá al consenso del resto de Estados miembros.

Ante los muchos frente abiertos para la UE, la prioridad de Berlín durante el Consejo Europeo será evitar que la estrategia rusa de ‘divide y vencerás’ socave aún más el consenso político entre los Estados miembros. El creciente rechazo de Rusia a la cooperación en áreas en las que comparte intereses con Occidente desacredita los intentos de Berlín por mantener una puerta abierta al diálogo. Esto último, unido a las últimas intervenciones de Rusia en Siria, complica las intenciones de Berlín de evitar una escalada de tensiones con Rusia. Las distintas visiones en cuando a la política de sanciones y la dificultad de encontrar un enfoque intermedio que permita a la vez a Berlín defender el respeto del derecho internacional y no mostrarse excesivamente agresivo con Rusia son los grandes retos a los que se enfrenta Alemania.

Londres, con una agenda copada por el Brexit, no experimentará ningún cambio de enfoque en su política hacia Rusia ni ahora, ni en un escenario post-Brexit. El pragmatismo seguirá dominando en las relaciones Moscú-Londres, incluso en una etapa en la que Reino Unido está inmerso en la búsqueda de nuevos socios internacionales. Las acciones de Rusia en Siria son la razón principal de esta postura, por lo que cabe esperar que la primera ministra británica traslade enérgicamente la cuestión siria al debate en el Consejo Europeo.

Siguiendo esta misma línea, París y Estocolmo coinciden en señalar que no existen motivos para cambiar la dirección de la UE respecto a Rusia. París, por su parte, afronta un debate doméstico marcado por los ataques terroristas sufridos en el país durante el último año y medio y por la celebración en 2017 de unas elecciones generales en las que un partido abiertamente pro-ruso, el Frente Nacional, tiene la posibilidad de ganar más poder. Francia quiere promover la aplicación del Protocolo de Minsk y a fomentar una participación selectiva hacia Rusia. Estocolmo, con una larga y complicada historia con Rusia, ha acusado a Rusia de cometer crímenes de guerra en Siria. A la intervención en Siria hay que sumar el despliegue de misiles con capacidad nuclear a menos de 300 kilómetros de suelo sueco y los limitados esfuerzos de Rusia para aplicar el Protocolo de Minsk. A diferencia de París, Estocolmo no considera que ahora sea el momento adecuado para promover mayor participación selectiva. La pérdida tras el Brexit de su aliado más afín puede llevar a Estocolmo a endurecer su posición para llenar el vacío dejado por Londres.

Medio año después el ‘no’ en referendum al acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Ucrania, Holanda no puede permitirse alterar el status quo respecto a las relaciones con Rusia. La presión pública sobre el primer ministro, que se enfrenta a unas complicadas elecciones en marzo de 2017 en las que la ultra-derecha obtendrá buenos resultados, no se traducirá en un cambio en su enfoque hacia Rusia.

Madrid y Sofia siguen ensimismados y concentrados en su política interna, con lo que dependen de la evolución de su situación doméstica para definir una postura clara ante Rusia. El enfoque de Madrid con Rusia se corresponde con la alegoría del dios Jano: puede defender varios principios (aproximación/disuasión) a la vez y, sobre todo recientemente, despertar recelos entre sus socios sin llegar a comprometer la posición europea. Sofia por su parte celebrará elecciones el próximo noviembre y, aunque la cuestión rusa juegue un papel destacado en la campaña, es difícil predecir hacia dónde se dirigirán las políticas búlgaras respecto a Moscú.

Si quieres conocer las predicciones de expertos de ECFR sobre cuál será la evolución de las relaciones entre Rusia y Europa hasta el año 2030, consulta los informes de la serie Russia in 2030: The view from Europe.