Tres claves para interpretar las elecciones en Libia

Mañana se celebran las segundas elecciones parlamentarias en Libia desde la expulsión de Muamar Gadafi en 2011. Hay tres factores que habrá que seguir muy de cerca para interpretar los resultados: los niveles de participación; saber cuántos colegios electorales abrirán y si serán seguros y quién reconocerá los resultados.

ECFR Alumni · Senior Policy Fellow

Mañana 25 de junio Libia celebrará sus segundas elecciones parlamentarias desde la expulsión de Muamar Gadafi en 2011. El registro de votantes ha sido bastante bajo: de una población de 6 millones aproximadamente, solo 1,5 millones de personas se han registrado para votar, en comparación con las 2,8 millones que lo hicieron en las elecciones de julio de 2012.

Naciones Unidas y los principales Estados miembros de la Unión Europea están ofreciendo su respaldo a estas elecciones como parte del proceso de transición en Libia. El Reino Unido ha aportado el 64 por ciento de los 6,5 millones de dólares que componen el fondo de apoyo al proceso electoral. Por su parte, la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL, en sus siglas en inglés) ha contribuido con un asesoramiento técnico crucial.

Los resultados no se conocerán pronto. Y, cuando se conozcan, la elección final de los candidatos será difícil de interpretar, pues la actual ley electoral no permite las listas de partidos. Por el contrario, candidatos independientes concurren en distritos electorales uninominales, es decir, en distritos donde los electores escogen a un solo representante. Hay tres factores que podrían ser útiles para interpretar estas elecciones a partir del miércoles.

1. Los niveles de participación. Del millón y medio que se han registrado, dos tercios fueron inscritos de forma automática para las elecciones del 20 de febrero para formar la Asamblea Constituyente, que eligió a los miembros para redactar la nueva constitución de Libia. En aquella ocasión, menos de la mitad de los votantes registrados acudieron a las urnas. Algunos observadores apuntaron que en esa elección, una participación de 500.000 hubiera sido un buen logro, en particular si consideramos el segundo factor.

2. Saber si los colegios electorales abrirán y serán seguros. Naciones Unidas y diplomáticos establecidos en Trípoli juzgarán el éxito de las elecciones en función de cuántos de los 1.300 colegios electorales abran finalmente el miércoles. Ello dependerá de la seguridad, en particular en algunas ciudades de Cirenaica (especialmente Bengasi y Derna), en Sirte y en el sur. En febrero distritos electorales enteros tuvieron que posponer el voto debido a problemas con la seguridad. En aquel entonces, la actual ofensiva liderada por el general Jalifa Haftar todavía no había tenido lugar.  

3. Quién reconoce los resultados. Estaba previsto que el pasado 18 de junio se celebrara una reunión de “reconciliación” entre las coaliciones de la oposición libias auspiciada por la UNSMIL. Sin embargo, la reunión se pospuso de forma indefinida debido a que personas próximas a la coalición anti-islamista del general Haftar acusaron a la ONU de un trato de favor hacia los Hermanos Musulmanes. A día de hoy, ninguna de las partes enfrentadas se ha comprometido a reconocer los resultados electorales.

La falta de aceptación de los resultados por parte de todo el espectro político libio podría comprometer las esperanzas puestas por los decisores europeos en estos comicios. Celebrar elecciones en la situación actual, con un país dividido entre dos coaliciones enfrentadas, es un gran riesgo. Ir a las urnas podría acelerar la violencia en lugar de resolver los problemas de Libia.

Como apuntaba la publicación de ECFR, A European Agenda to Support Libya’s Transition, los europeos deberían evitar adoptar la estrategia de presentar una lista de requerimientos que deben cumplirse en un determinado período de tiempo. Si los colegios electorales abren finalmente mañana, se echarán en falta tres elementos cruciales: un sistema judicial funcional que pueda lidiar con la impugnación de los resultados (por ahora, de acuerdo con Human Rights Watch, los juzgados permanecen cerrados en Bengasi, Derna, Sirte y Seba); una misión integral de observación que se extienda por todo el país y una comisión independiente para los medios de comunicación.

Es demasiado tarde para resolver estos problemas, pero aún así los europeos deberían perseguir los principales puntos de la agenda descritos en nuestra publicación. Deberían enfocarse de manera más urgente en estas tres tareas:

1. Crear incentivos para un acuerdo de reparto de poder entre las principales partes interesadas libias al tiempo que se dejan claros cuáles son los desincentivos para los saboteadores. Por ejemplo, sería beneficioso recalcar que los europeos no comprarán petróleo si no es a través de los cauces legítimos del gobierno central libio.

2. Crear mecanismos de coordinación para lidiar con las crisis del día a día. Los Estados Unidos, la UE y un gran número de Estados miembros de la UE han elegido un Enviado Especial para Libia. Estas partes interesadas deberían acordar una respuesta coordinada para gestionar la crisis actual y las tensiones poselectorales.

3. Construir una estrategia integral para la seguridad basada en acuerdos de paz locales y un diálogo nacional. Demasiada gente en Occidente ha aceptado la narrativa de la “guerra contra el terror”, según la cual los problemas actuales de Libia podría resolverse por medio de rápidas operaciones antiterroristas contra las milicias islamistas. En cambio, deberían darse cuenta de que solo podrán lograrse soluciones a través de la inclusión política.

 

Puedes leer una versión en inglés de este artículo en la web de ECFR:

https://ecfr.eu/blog/entry/three_things_to_watch_for_in_the_libya_elections