Siete tendencias preocupantes en la crisis europea de refugiados

Los líderes de la UE podrían pronto llegar a lamentar haber cruzado sus dedos y haber trasladado la crisis de refugiados de la pila de urgencia de su bandeja de entrada

Director, European Power programme
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Los líderes de la UE podrían pronto llegar a lamentar haber cruzado sus dedos y haber trasladado la crisis de refugiados de la pila de urgencia de su bandeja de entrada.

Como parte de su última Asamblea General de la ONU, el presidente Obama acogió una cumbre de líderes sobre los refugiados. En su discurso, calificó la crisis mundial de refugiados como una de 'las pruebas más urgentes de nuestro tiempo”. Pero la lista de compromisos que emergieron de la cumbre, no estuvo a la altura de esta descripción. La cumbre de Bratislava de la UE, a principios de este mes, apenas tocó el tema de los refugiados entre la lista de prioridades que había que abordar, y parece existir un sentimiento generalizado de que Europa tiene más o menos capeado el temporal de refugiados que parecía tan amenazante en 2015.

Hay algo de verdad en esto – por ahora. El número de gente que ha cruzado a la UE por mar en los primeros nueve meses de 2016 ha descendido, en torno a 300.000, en comparación con los 520.000 de 2015. Pero, a pesar de esto, hay una serie de tendencias preocupantes que sería absurdo que los líderes de la UE ignoraran.

Continuas crisis en los países vecinos

Los refugiados de Siria, Afganistán e Irak siguen representando casi el 90% de las llegadas a Grecia. Mientras que Siria está en medio de una guerra, los conflictos en Afganistán e Irak podrían estallar en cualquier momento y crear un aumento en la oleada de los flujos de refugiados. Las siguientes fuentes importantes de llegadas son Nigeria y Eritrea – plagados tanto de conflictos internos de larga duración como de represión. Ninguno de estos cinco países está más cerca de la estabilidad de lo que se encontraba en 2015 y, mientras que la UE esté rodeada de crisis, sus líderes están desacertados en confundir cualquier descenso de las llegadas a corto plazo con una reducción sostenida de los flujos de refugiados.

Aumento de la proporción de muertes

En septiembre, un informe de ACNUR reveló que, a pesar de que el número de personas que han cruzado este año es inferior al 42%, el número de muertes o desapariciones (3.211) es sólo un 15% más bajo que el número total de víctimas de todo el conjunto de 2015 (3.771). Parece que las acciones de la UE destinadas a destruir los barcos de los traficantes y patrullar las rutas de cruce más populares, han tenido algún impacto en el número de personas que cruzan. Pero una consecuencia no deseada es que aquellos que desean realizar el viaje se enfrentan ahora a rutas más peligrosas y baratas, con embarcaciones más peligrosas.

Cambios demográficos de los refugiados

La proporción de niños sin acompañante va en aumento ya que los padres ven una falta de futuro para los adultos en Europa, y corren el riesgo de que sus hijos, al menos, puedan ser mejor atendidos a su llegada. Italia estima que alrededor del 90% de los niños que han llegado en 2016 iban sin la compañía de un adulto. Desgarradoramente, el elevado número de niños refugiados que desaparecen de los campos y centros de retención – Europol estima que 10.000 se habrían perdido en el comienzo de 2016, muestran que la esperanza está fuera de lugar.

Poca evidencia de un impacto político

No está claro a qué se debe atribuir el bajo número de llegadas temidas durante este verano. El pacto de marzo del 2016 entre la UE y Turquía en migración se cree ampliamente que está teniendo algún impacto. Sin embargo, este supuesto ignora el papel desempeñado por el cierre de las fronteras nacionales a lo largo de los Balcanes en la primavera de 2016, así como muestra que las imágenes de las precarias condiciones y frías bienvenidas en Europa ha disuadido a muchos de cruzar.

Sin ningún tipo de valoración de lo que está funcionando, no hay evidencia para conformar una política futura. En particular, no está claro si la sugerencia de replicar el acuerdo entre la UE y Turquía con otros socios (clientes potenciales que incluyen a Jordania, Líbano, Níger, Nigeria, Senegal, Malí, Etiopía, Túnez y Libia) es una buena idea.

Soluciones frágiles

De hecho, todavía no está claro si el acuerdo UE-Turquía se podrá sostener. Desde el fallido golpe militar en Turquía, el presidente Erdogan ha amenazado con renunciar a la oferta y 'abrir el grifo de nuevo' si la UE no cumple su compromiso de liberalización de los visados para los turcos con los pasaportes electrónicos. Pero, en el ambiente político actual, con los populistas avivando miedos anti-inmigración, es difícil ver cómo los europeos puedan poner fácilmente en marcha la liberalización de visados. Incluso en Alemania, que defendió el acuerdo entre la UE y Turquía, Angela Merke ha sufrido pérdidas significativas frente al AfD (Alternativa para Alemania) en las últimas elecciones regionales, que muchos analistas leen como resultado directo de su política de” bienvenida de refugiados”.

Actitudes para empobrecer al vecino

Amnistía Internacional estimó en un informe reciente que sólo el 6% de las 66.000 personas que se encontraban varadas en Grecia hace un año han sido reubicadas en hogares permanentes. 47.000 solicitantes de asilo y refugiados se encuentran alojados en la Grecia continental, con otras 12.500 personas que han llegado desde que entró en vigor el acuerdo entre la UE y Turquía en marzo de 2016. Se encuentran en campos superpoblados, a la espera de las decisiones sobre sus solicitudes de asilo. Aparte de recordar a Grecia que es su responsabilidad hacer frente al problema, los otros 27 estados miembros no han hecho nada para resolver esta situación.

La falta de discursos políticos

La lección del referéndum de la campaña Brexit de Reino Unido es que no se puede evitar el problema de la inmigración – hacerlo sólo concede más espacio a las voces extremistas. Los líderes de la UE han evadido en gran medida hacer frente a este reto. El resultado es que, sin una narrativa política efectiva, sus opciones políticas se limitan a medidas a corto plazo ''de extinción de incendios”, como el acuerdo entre la UE-Turquía para tratar de mantener a los inmigrantes alejados del camino hacia Europa.

Un enfoque mayor en la lucha contra los discursos extremistas – uno que reconozca la presión sobre los servicios públicos, pero que demuestre el papel desempeñado por los recortes de austeridad y desafíe a la xenofobia – podría crear el espacio político para la adopción de medidas más visibles como el reasentamiento y una mayor inversión en la gestión de crisis en los países vecino que, en última instancia, podría tener un impacto en primer lugar sobre el número de personas que necesitan hacer peligrosos viajes a Europa.

Estas preocupaciones demuestran que los líderes de la UE podrían pronto llegar a lamentar haber cruzado sus dedos y haber trasladado la crisis de refugiados de la pila de urgencia de su bandeja de entrada. Si el Presidente del Consejo de la UE, Donald Tusk, tuviera razón en sus observaciones en Bratislava a los líderes nacionales de que los temas que preocupan a los ciudadanos de la UE hoy en día son la seguridad de los países vecinos, la protección contra el terrorismo y unas economías estables y en crecimiento, entonces, la profundas interrelaciones que la gestión de la migración tiene con cada uno de estos temas, debería ser razón suficiente para que los gobiernos mantuvieran su compromiso con el tema.

Sin embargo, la motivación es mucho más profunda que esto. Como europeos comprometidos en buscar las respuestas a qué une a la Unión Europea en el momento actual, con el objetivo de desarrollar una respuesta más fuerte a las divisiones que han surgido en toda la UE, parece haber pocas esperanzas para el futuro del proyecto si la respuesta humana del continente más rico del mundo a las personas que huyen de la guerra, el terror y la dificultad no es algo a lo que podamos aspirar.