Protestas en Ucrania: ¿Ahora qué?

Tras casi dos semanas de protestas en Kiev (Ucrania), el partido en el gobierno está perdiendo el apoyo de algunos de sus principales miembros. Andrew Wilson analiza en ECFR las principales reacciones a la protesta.

Tras casi dos semanas de protestas en Kiev (Ucrania), el partido en el gobierno está perdiendo el apoyo de algunos de sus principales miembros. Los líderes de las instituciones europeas ya han condenado el uso de la violencia para reprimir las protestas y han pedido al gobierno ucraniano que respete los derechos democráticos de sus ciudadanos. El Presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Barroso, también ha anunciado que no renegociará el Acuerdo de Asociación con Ucrania, mientras la CE se prepara para recibir una delegación ucraniana con vistas a discutir el Acuerdo. Está mucho en juego si consideramos, además, que el 5 y 6 de diciembre se celebra la reunión ministerial de la OSCE en Kiev.

Andrew Wilson analiza en ECFR las principales reacciones a la protesta. Por parte de los manifestantes, parece que han vuelto las movilizaciones ‘reales’ tras la Revolución Naranja de 2004. Una de los fracasos de aquella revuelta fue precisamente que los ciudadanos perdieron la voluntad de salir a la calle para protestar, lo que ha provocado que la protesta política haya sido hasta ahora una actividad subvencionada. Esto ha cambiado radicalmente.

Las autoridades, por su parte, han tratado de disolver las manifestaciones con violencia, pero no han tenido éxito. Nadie dice que no pueda funcionar una segunda vez, pero el coste de volver a intentarlo sería muy alto. El presidente ya ha perdido a su jefe de gabinete así como el Director de la policía municipal de Kiev. La presión ahora está del lado del gobierno, mientras que en la calle mucha gente está pidiendo la dimisión del Presidente Yanukóvich y llamando a la “revolución”.

¿Y qué sucede con Rusia? Putin ha trabajado duro para sabotear el Partenariado Oriental con la UE, pero la victoria que Rusia celebraba tras la Cumbre de Vilna parece hoy más sombría. Putin creía que había vacunado a Rusia, Ucrania y a los países de su órbita de influencia contra el tipo de protestas que vimos en 2004. Pero ahora esas protestas, o algo que se le parecen mucho, están sucediendo de nuevo.