Japón en España: El sol que no termina de nacer

Es necesario que la buena sintonía política y económica entre Japón y Europa se materialice en medidas concretas y mayor visibilidad en sus respectivas agendas

Durante décadas, Asia ha sido anunciado como el indiscutible protagonista del siglo XXI: un continente en fuerte expansión económica y demográfica, frente a la “vieja” y estancada Europa. Sería de esperar, pues, que los Estados miembros de la UE estuviesen desarrollando, tanto de forma individual como colectiva, políticas acordes a dicho panorama. Y aquí es donde la realidad y las expectativas chocan frontalmente.

Para identificar los progresos o carencias de dichas estrategias en relación con uno de los principales socios de la UE en Asia, ECFR presentó en diciembre de 2015 el estudio Japón en Europa, basado en entrevistas a expertos en el país nipón de Alemania, Austria, España, Francia, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia. Las principales conclusiones del estudio, realizado en colaboración con el Ministerio de Asuntos Exteriores japonés, muestran grandes similitudes en la forma en que Japón es percibido por sus socios europeos, a la vez que subrayan la necesidad de que la buena sintonía política y económica se materialice en medidas concretas y mayor visibilidad en sus respectivas agendas.

En el caso particular de España, la concentración de atención y recursos destinados a sus áreas tradicionales de política exterior (América Latina y Norte de África) ha permitido un tímido desarrollo de iniciativas centradas en Japón, algunas impulsadas quizá más por empeño personal que institucional. A diferencia de Alemania, Reino Unido o Países Bajos, España carece de vínculos históricos fuertes con Japón; tampoco alberga grandes colonias niponas (en octubre de 2014, vivían en España apenas 8.000 japoneses); y, con frecuencia, su visión respecto al país oriental ha estado fuertemente influenciada por vecinos con relaciones mucho más intensas, como Francia.

Sin duda, el estudio constata que la economía es el principal impulsor de las relaciones entre España y Japón, arropada tanto por el sector privado, como el público. Sin embargo, la envergadura de los intercambios económicos y la inversión bilateral continúa lejos de corresponderse con el tamaño de sus respectivas economías. Si en 2014 eran más de 6.500 las empresas españolas que exportaban sus productos a Japón, en 2013 sólo 250 compañías niponas operaban en España. Es comprensible, pues, que a nivel europeo España tenga gran interés en el avance de las negociaciones para la firma de un Acuerdo de Libre Comercio entre Japón y la UE.

En el plano político, España y el resto de sus socios europeos comparten con Japón valores democráticos y muchos desafíos, siendo algunos las bajas tasas de fertilidad, el envejecimiento de la población o la búsqueda de recursos naturales. La celebración del Año Dual España-Japón en 2013-2014, con la firma del acuerdo de Asociación para la Paz, el Crecimiento y la Innovación, han supuesto nuevos impulsos para la cooperación bilateral, más allá del comercio. Asimismo, a raíz del desastre de Fukushima, España está prestando más atención a la política energética japonesa. Cabe destacar que, dado que las relaciones con Japón se encuentran generalmente aisladas de los debates de los partidos políticos españoles, el diálogo hispano-nipón puede aprovecharse de una relativa estabilidad y continuidad.

La cultura es una de las áreas en las que, al igual que en el resto de Europa, Japón ha logrado una presencia más destacada en España, a pesar de no estar acompañada de una estrategia política y, por tanto, desaprovechar el potencial del poder blando nipón. Si bien hace unos años las expresiones culturales japonesas conocidas en España eran escasas y, con frecuencia, confundidas con obras chinas, en la actualidad tanto manifestaciones tradicionales (pintura, artes marciales, cerámica), como modernas (música pop, videojuegos, cómics) han ganado popularidad y reconocimiento. Asimismo, la gastronomía –con el sushi como plato estrella– y el estudio de la lengua japonesa también han experimentado un crecimiento espectacular en España durante la última década.

Con independencia del sector de actividad de los participantes en el estudio (diplomacia, política, economía o cultura), todos coincidieron en valorar la imagen de Japón en España como muy positiva. Japón es percibido como un país innovador, estable y eficiente, mientras que los japoneses son descritos como educados, trabajadores y muy formados. A este respecto, la reacción del pueblo japonés ante el terremoto y tsunami de marzo de 2011 despertó una gran admiración entre los españoles, como ejemplo de solidaridad, templanza y capacidad de recuperación. Ello no significa que algunos fenómenos negativos sean frecuentemente relacionados con la sociedad japonesa, tales como los suicidios, el estrés, la sobrepoblación o la caza de ballenas.

Entre los principales obstáculos para una mejor comprensión sobre Japón se identificó a la cobertura mediática de las noticias relacionadas con este país. La falta de periodistas españoles en suelo japonés hace que, en muchas ocasiones, la información sobre Japón llegue a los principales medios de España de forma sesgada y traducida de agencias extranjeras o corresponsales en China. Asimismo, los temas tratados suelen ser muy pocos, arrojando una imagen superficial del país y cargada de estereotipos, de modo que las prioridades estratégicas niponas no siempre son bien comprendidas desde Europa.

China representa otro elemento de distorsión en las relaciones hispano-japonesas. La complicada relación entre estas dos potencias asiáticas (a la que a veces se suman las tensiones con Corea del Sur o la amenaza nuclear de Corea del Norte) es percibida por algunos sectores españoles como un preludio a un posible conflicto armado, si bien esta visión alarmista es fruto de proyectar el pasado europeo sobre el continente asiático, sin tener en cuenta las particularidades del equilibrio regional de Asia. De forma general, la Administración española ve con buenos ojos una mayor implicación de Japón en asuntos de seguridad y defensa y, aunque España no mantiene un Agregado de Defensa en su Embajada de Tokio, la firma en noviembre de 2014 de un Memorándum de Entendimiento entre España y Japón en materia de defensa y el alineamiento de Japón con la OTAN pueden servir para impulsar la cooperación militar en el área de las misiones de paz, la ciberseguridad y la gestión de crisis.

Un tercer elemento que frena las relaciones hispano-niponas es precisamente la imagen de España en Japón. Son muchos quienes consideran que, al contrario que Francia, Alemania y Reino Unido, España no ha invertido lo suficiente en desarrollar su presencia en el país oriental, por lo que los tópicos no permiten aprovechar la amplia experiencia española en sectores punteros, como energía, infraestructuras o sanidad.

A día de hoy, la voluntad para avanzar en las relaciones bilaterales existe, pero al no ir acompañada de medidas y medios concretos, corre el peligro de diluirse en meras declaraciones de intenciones. De igual manera que el repliegue exterior de España ante la crisis económica ha conllevado a una pérdida de visibilidad en los foros internacionales, Japón tampoco ha sabido mantener un política exterior activa y consecuente con su relevancia regional y mundial.

Identificados los problemas, es hora de aportar soluciones, empezando por una buena dosis de confianza en el potencial de la marca España, una estrategia comercial que apoye tanto a PYMEs como a grandes empresas, un impulso del diálogo a nivel europeo y una cobertura mediática rigurosa. Porque lejos del desgaste, cuatro siglos de relaciones hispano-niponas todavía esbozan un horizonte prometedor.

El estudio del caso español para el proyecto “Japón en Europa” fue realizado a través de entrevistas a expertos de la Oficina del ICEX en Tokio, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, Shacho Kai, el Real Instituto Elcano, el Club de Madrid, el CIDOB y medios de comunicación, así como a fuentes diplomáticas, académicas y empresariales.

María Cuiñas es Investigadora para el estudio de ECFR Japón en Europa – @Maria_Cuinas