Impulsoras del cambio: Cómo las startups pueden dar forma al futuro tecnológico de Europa y a su estrategia geoeconómica
Las startups europeas llevan mucho tiempo enfrentándose a dificultades para escalar dentro del continente, pero una nueva estrategia de la UE podría, por fin, situar a Europa como líder global en innovación
Entre 2008 y 2021, casi un tercio de los unicornios europeos—startups valoradas en más de 1.000 millones de dólares—se trasladaron al extranjero, en su mayoría a Estados Unidos. En 2024, las startups que levantaron entre 15 y 100 millones de dólares captaron 51.500 millones en EE. UU., frente a solo 22.500 millones en Europa: una brecha del 129%. En las rondas superiores a 100 millones, EE. UU. atrajo seis veces más financiación que Europa. Estas cifras evidencian que Estados Unidos lidera la última ola tecnológica, dejando a Europa en riesgo de quedarse rezagada si no actúa con rapidez, como ya ocurrió en anteriores saltos digitales.
Las startups son estratégicamente vitales: impulsan la innovación en sectores críticos, abren camino en tecnologías de vanguardia y crecen con rapidez gracias a la captación de talento y la atracción de inversiones sustanciales. Este último factor, en particular, define la competencia entre polos globales de innovación—como California, Singapur, Barcelona o Ámsterdam—para atraer empresas con gran potencial y sólidas capacidades de I+D.
Las dificultades de las startups europeas para escalar reflejan la fragmentación interna de la UE, la ausencia de un mercado de capitales integrado y la limitada conciencia pública sobre su potencial transformador.
Además, sirven como un termómetro para diagnosticar los desafíos estructurales de una región, como la integración, la competitividad y la diplomacia económica. Todo esto importa para la política exterior. Las startups operan en un entorno profundamente internacionalizado, condicionado por incentivos a la deslocalización y por los ecosistemas locales de innovación. Por ello, constituyen una palanca geoeconómica con capacidad para redefinir la influencia global de una región. Las dificultades de las startups europeas para escalar reflejan la fragmentación interna de la UE, la ausencia de un mercado de capitales integrado y la limitada conciencia pública sobre su potencial transformador.
Este asunto se sitúa ahora en el centro de la estrategia geoeconómica de la UE. En mayo de 2025, la Comisión Europea—por iniciativa de la comisaria de Startups, Investigación e Innovación, Ekaterina Zaharieva, y del comisario Stéphane Séjourné—lanzó la estrategia “Choose Europe to Start and Scale”, con el objetivo de posicionar a Europa como líder global en el lanzamiento y escalado de empresas tecnológicas.
La estrategia contempla 26 acciones concretas, respaldadas por un calendario definido e indicadores clave de rendimiento, centradas en áreas como la inteligencia artificial, la computación cuántica, la biotecnología, la energía y las tecnologías de doble uso. Estas medidas se enmarcan en un enfoque político más amplio que incluye simplificación regulatoria, mejor acceso a financiación, desarrollo de infraestructuras tecnológicas y empleabilidad del talento—ámbitos estrechamente vinculados a los objetivos de autonomía estratégica y soberanía tecnológica de la UE.
En parte, la Comisión se inspiró en el presidente francés Emmanuel Macron, uno de los primeros líderes europeos en ir más allá de los gestos simbólicos hacia los emprendedores y adoptar, en 2017, una visión a largo plazo para impulsar las startups. Su estrategia incluía ventajas fiscales, reformas administrativas, visados atractivos para el talento tecnológico y un conjunto de mecanismos de financiación pública, como los 54.000 millones de euros del plan Francia 2030 y apoyo específico a más de 100 startups. Otras medidas destacadas fueron el impulso a las salidas a bolsa en París, un sistema de incentivos para fondos de pensiones y aseguradoras—conocido como el fondo TIBI—y el fortalecimiento del banco público de inversión Bpifrance. Como resultado, París ha superado por primera vez a Londres como principal hub de startups en Europa, y algunas de las empresas europeas líderes en IA, como Mistral AI, Poolside o Hugging Face, tienen ahora su base en Francia.
Retos por delante
Si bien situar a las startups en el centro de la estrategia geoeconómica europea es un avance positivo, su implementación con éxito dependerá de superar varios desafíos clave:
Coordinación e integración con las políticas existentes
Desde 2024, la Comisión Europea ha lanzado diversos marcos interconectados relevantes para el ecosistema emprendedor: la Estrategia para el Mercado Único, el AI Innovation Package y la recientemente anunciada Estrategia Digital Internacional. Estas complementan normas como la Chips Act y la Ley de Materias Primas Críticas. Sin embargo, la proliferación de iniciativas, cada una con prioridades distintas, corre el riesgo de saturar a los actores implicados y diluir la percepción de urgencia. Sin un enfoque cohesionado e integrado, el impacto geoeconómico de la estrategia de startups podría verse seriamente limitado.
Coordinación con los Estados miembros
Aunque la nueva estrategia reconoce la importancia de los Estados miembros, su éxito e impacto internacional dependerán, en última instancia, de una colaboración más estrecha y armonizada. Instrumentos cruciales como los marcos fiscales y laborales se determinan a nivel nacional. Para que Europa impulse a la próxima generación de campeones tecnológicos debe superar una visión meramente nacional. La UE necesita más líderes de innovación transfronteriza, como Airbus o Amadeus, capaces de competir globalmente en campos como la IA, la computación cuántica, los servicios digitales o las tecnologías limpias.
Vinculación con los ecosistemas de innovación
Lo que distingue a las startups y a sus ecosistemas de inversión son sus redes profundamente interconectadas. No es raro que el fundador de un unicornio cuente con vínculos con inversores globales y un conocimiento avanzado de los procesos de decisión en América, Oriente Próximo, África y Asia. Sin embargo, en la UE, las startups suelen estar infrarrepresentadas en los procesos de formulación de políticas, a diferencia de las grandes corporaciones. La Comisión debe cultivar un compromiso institucional con estos actores y reconocer su papel como agentes potenciales de la diplomacia geoeconómica. La Estrategia de Diplomacia Digital del SEAE, los Consejos de Comercio y Tecnología y un instrumento público-privado como Global Gateway podrían ser mecanismos valiosos para respaldar esta colaboración.
Comunicación y narrativa
Transmitir esta estrategia a través de los canales habituales no basta. Los casos de éxito—como Singapur, Francia o Chile—han construido narrativas sólidas y estrategias de poder blando para proyectarse como hubs de innovación. Europa necesita desarrollar un relato convincente. Además, los fundadores e inversores europeos deben percibir el mercado europeo como su principal escenario de crecimiento. Hoy por hoy, siguen dudando de su potencial.
Si la estrategia “Choose Europe to Start and Scale” lograse aumentar la competitividad del continente podría transformar la imagen exterior de Europa. Reforzaría la capacidad de la UE para competir en tecnologías de vanguardia, retener talento, atraer inversión y acceder a nuevos mercados globales. Europa cuenta con ventajas distintivas y, con la agenda pública adecuada, el crecimiento exponencial está al alcance.
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