Europa y la deriva autoritaria de la Autoridad Palestina

El período posterior a Abbas está previsto que sea una etapa de polarización y confrontación para la democracia palestina 

ECFR Alumni · Visiting Fellow

El período posterior a Abbas está previsto que sea una etapa de polarización y confrontación para la democracia palestina 

A los 82 años, el presidente palestino Mahmoud Abbas, es uno de los líderes más mayores de Oriente Medio. Su avanzada edad, su supuesto mal estado de salud y su creciente impopularidad han hecho que algunos rivales políticos se posicionen con antelación para una lucha por el liderazgo después de Abbas. En medio de profundas divisiones políticas y con mecanismos existentes para asegurar una transición ordenada y relativamente representativa que ya no funcionan, muchos temen que el período posterior a Abbas traiga consigo una renovada inestabilidad e imprevisibilidad en los Territorios Palestinos Ocupados.

Europa se ha involucrado constantemente en la construcción del Estado palestino, destinando unos 6.000 millones de euros en ayuda financiera. Estos esfuerzos han tenido cierto éxito en traer estabilidad a corto plazo a los territorios, reduciendo los ataques palestinos contra israelíes y alentando la cooperación de seguridad entre israelíes y palestinos. Esto, sin embargo, no se ha traducido en seguridad para los palestinos, ya que están regularmente expuestos a los ataques de los colonos israelíes y a las acciones militares. La actual fragilidad política también pone de manifiesto un fracaso de la política europea, en la medida en que el imperativo de seguridad ha precedido a los temas de participación democrática y responsabilidad. Esto ha permitido a Abbas transformar el naciente -y previamente democrático- Estado de Palestina en un régimen cada vez más autoritario.

El Presidente

En 2006, Palestina celebró elecciones legislativas que fueron consideradas libres y justas, tanto por el Centro Carter, como por el Instituto Nacional Demócrata para los Asuntos Internacionales, que actuaron como observadores internacionales independientes. Sin embargo, la subsiguiente marginación del Consejo Legislativo Palestino (PLC, en sus siglas en inglés) -que no ha sido capaz de celebrar una sesión ordinaria desde las luchas internas entre Hamas y Fatah en 2007- ha permitido al presidente Abbas monopolizar el poder a pesar del vencimiento de su mandato en 2009.

La ausencia del PLC ha dado al presidente Abbas el poder de formar y disolver el gobierno de la Autoridad Palestina a su deseo, y gobernar a través de los decretos presidenciales, que ha utilizado para fortalecer su propio gobierno. Estos incluyen un decreto emitido en abril de 2016 que ordena la creación de un Tribunal Constitucional Palestino compuesto por nueve jueces nombrados directamente por el Presidente.

Los movimientos de Abbas también se extienden a la Organización para la Liberación de Palestina (PLO, en sus siglas en inglés) y Fatah –  los cuales también dirige. En 2015, despidió a Yasser Abd Rabo, jefe del partido de la Unión Palestina Democrática y crítico de Abbas, debido a su posición como Secretario General de la PLO, reemplazándolo por Saeb Erekat, un aliado cercano y miembro del Fatah.

En noviembre de 2016, con mucha oposición, Abbas logró convocar la 7ª Conferencia de Fatah, que dió lugar a su reincorporación como líder del partido y a la elección de un nuevo, pero relativamente débil, Comité Central y Consejo Revolucionario. La conferencia fue considerada, en gran medida, como un movimiento de Abbas para alejar a su rival Mohammad Dahlan, respaldado por los Emiratos Árabes Unidos y Egipto.

El puño de hierro

Sin embargo, el desarrollo más significativo de todos, destinado a reforzar y proteger el dominio continuo de Abbas y disminuir el espacio para la representación popular, es la implantación de un aparato de seguridad en Cisjordania. Con el apoyo de Estados Unidos y la UE, el presidente Abbas ha dado poder a las organizaciones de seguridad de la Autoridad Palestina hasta niveles peligrosos.

Esto comenzó con el apoyo internacional para expulsar a Hamas del gobierno de la Autoridad Palestina que se había formado tras su victoria en las elecciones legislativas de 2006. Desde entonces, Abbas ha recibido grandes recursos para desarrollar un aparato de seguridad en Cisjordania que pueda reprimir eficazmente a Hamas, encarcelar a sus partidarios y debilitar seriamente sus infraestructuras y redes sociales y políticas.

Desde entonces, este enfoque se ha extendido de manera rutinaria a otros partidos y grupos de la oposición. Abbas ha entregado considerables recursos y ha dado vía libre a un órgano de seguridad que emplea a decenas de miles de personas, lo que ha generado una represión generalizada de la libertad de reunión y expresión, así como respuestas violentas a cualquier oposición. Estas fuerzas, incluidas las financiadas y apoyadas por la Unión Europea, atacan regularmente a los periodistas, silencian las críticas online a las políticas de la Autoridad Palestina y usan una fuerza excesiva contra los manifestantes.

Además, los líderes de las organizaciones de seguridad han logrado una gran influencia política bajo Abbas. El más influyente de todos es Majid Faraj, jefe del Servicio de Inteligencia General (GIS, en sus siglas en inglés), que es considerado como la mano derecha de Abbas y un sucesor viable, sobre todo, por su gran influencia sobre la cooperación de seguridad con Israel y sus relaciones con Estados Unidos. En teoría, su organización – el Servicio de Inteligencia General – tiene autoridad sólo sobre asuntos de seguridad externa; sin embargo, en la práctica, GIS suele arbitrariamente arrestar, detener e incluso torturar a los opositores políticos.

A otros líderes de seguridad se les han otorgado poderes políticos más explícitos. Akram Rajoub, por ejemplo, antes de estar en la Fuerza Preventiva de Seguridad, fue nombrado gobernador de Naplusa en 2014 y en los últimos meses encabezó una campaña para acabar con los críticos del presidente Abbas en la región. Esto ha provocado disturbios, incluyendo enfrentamientos violentos entre residentes y fuerzas de seguridad, lo que tuvo como resultado varias muertes de oficiales y civiles, incluyendo la muerte de un hombre bajo custodia.

Después de Abbas: ¿le déluge?

Un funcionamiento del PLC y del Consejo Nacional Palestino (PNC, en sus siglas en inglés) -el órgano legislativo de la PLO- podrían, en teoría, ayudar a asegurar una transición ordenada del poder en el período posterior a Abbas. Sin embargo, en su ausencia, el escenario más probable es que los palestinos estén más polarizados y, posiblemente, sean testigos de una nueva ola de enfrentamientos violentos a través de los territorios. Recientes enfrentamientos armados en el campo de refugiados de Balata entre las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina y partidarios del rival de Abbas, Mohammed Dahlan, ofrecen una visión de la inestabilidad que se podría desencadenar a medida que el proceso de sucesión se va calentando. Sin un sucesor claro, figuras políticas como Dahlan, que disfrutan del apoyo de grupos armados, podrían intentar tomar el poder por la fuerza. 

Restablecimiento de las prioridades europeas

La situación actual en Cisjordania se debe, en gran parte, a la política de Israel de dividir y gobernar a los palestinos. La deriva autoritaria de la Autoridad Palestina también debe ser entendida dentro del contexto de una ocupación prolongada que ahora está entrando en su quincuagésimo año. Y, para estar seguro, Hamas también ha perseguido un gobierno autoritario en Gaza, sin embargo, nada de esto debería quitarle la responsabilidad a la actual dirigencia palestina de Ramallah -y, por extensión, a sus partidarios extranjeros, incluyendo Europa.

A pesar de su influencia sobre la Autoridad Palestina (resultado de sus generosas políticas de ayuda), Europa no ha logrado asegurar el desarrollo de mecanismos reales y efectivos de responsabilidad, ni frenar la violación de los derechos humanos palestinos por parte de los servicios de seguridad de la Autoridad Palestina. Ahora es necesaria una acción urgente para apoyar la re-democratización y la re-legitimación de las estructuras palestinas de gobernanza. Y, aunque este debe ser un proceso liderado por palestinos, es crucial el compromiso y el apoyo activo de Europa, especialmente para asegurar los apoyos de defensa del Derecho internacional y el gobierno democrático.

El Plan de Acción de la UE con la Autoridad Palestina hace hincapié en la creación de un Estado palestino con una democracia profunda en funcionamiento con instituciones responsables. En la práctica, sin embargo, el apoyo a la titulización palestina y a la gobernanza tecnocrática se ha hecho a expensas de apoyar a instituciones como el PLC y el PNC, que pueden actuar como un punto de entrada para la participación popular. Una nueva política europea debería rectificar esta situación impulsando el resurgimiento y la reconversión de ambas instituciones, incluso exigiendo que Israel libere a los 12 miembros del PLC que actualmente están detenidos.

 

Saleh Hijazi es un activista de derechos humanos, Miembro de la Política de Al-Shabaka, y asesor de la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Al-Quds, donde trabajó como coordinador académico y orador. Saleh fue investigador de Amnistía Internacional sobre Israel y los Territorios Palestinos Ocupados

Hugh Lovatt es investigador y coordinador del proyecto Israel / Palestina para el programa de ECFR en Oriente Medio y Norte de África.