Una ?ola azul? o la hora de Merkel-Sarkozy

Europe's traditional social-democractic parties are being challenged by the far right, says Ulrike Guerot in a piece in Spanish

ECFR Alumni · Former Senior Policy Fellow

This piece was first published in ABC on 10 June 2009. 

Aunque se podría haber esperado, en el marco de una crisis financiera y sus ramificaciones sociales, una victoria de la izquierda en toda Europa, en lugar de ello, los partidos socialistas tradicionales estuvieron entre los perdedores en casi todos los Estados miembros, pero especialmente en Reino Unido y Alemania. El SPD alemán tuvo que tragarse su peor resultado de la historia, una decepción enorme en los prolegómenos de las elecciones generales del 27 de septiembre.

La erosión de los partidos socialdemócratas tradicionales tiene mucho que ver con la globalización, que ha desencadenado la desaparición de las clases trabajadoras, sindicatos y obreros manuales en toda la Unión. Todos los partidos socialdemócratas se ven retados por partidos más radicales o socialistas. Y todo ello se añade a la cada vez mayor fragmentación del sistema partidista en todos los países de la UE, que ahora se refleja en el Parlamento Europeo.

Los partidos «submarinos», la mayoría formaciones más o menos exóticas centradas en un sólo asunto, consiguieron 22 escaños sólo en Italia y el 10% de los votantes en Alemania (donde estaban por debajo del 3% en las pasadas décadas), y disponen ahora de nada más y nada menos que 91 escaños en el Parlamento Europeo. La fragmentación lleva de la mano una mayor volatilidad del electorado: la fuerza vinculante de los partidos clásicos parece estar evaporándose, exceptuando a los conservadores. Quizá haya una relación en esto, que es que cuanto más inseguros e inestables se vuelven los tiempos, el conservadurismo estructural entra en juego y los electorados buscan una forma clásica o tradicional de gobierno. Nada de experimentos o, lo que es lo mismo, la incertidumbre rehúye la innovación.

¿Adónde nos lleva esto? En lo que respecta a Alemania y a Francia, las «locomotoras» de la UE, los resultados muestran una «ola azul», un «horizonte azul» de la cámara francoalemana para la UMP y la CDU. A pesar del hecho de que también a los Verdes (y Liberales) les fue muy bien, ahora el conservador PPE se queda con una gran responsabilidad: reanimar el discurso europeo, sacar adelante el proyecto europeo y ser el portador del futuro de la UE, al menos durante los próximos cinco años.

Esto es interesante ya que ni Merkel ni Sarkozy parecen tener ningún proyecto europeo convincente o de gran alcance en la manga o en la cabeza. Ya se trate de la política enérgica o de la ampliación, ambos han pasado más bien de la desgana europea a la obstrucción europea. Y para el recuerdo: la cooperación francoalemana funcionó mejor con configuraciones tándem «ideológicamente cruzadas»: Schmidt con Giscard y Kohl con Mitterrand, combinación ideal para ganarse a gran cantidad de electores de ambas vertientes políticas con la idea de progreso europeo.

El declive de la izquierda moderada europea en general es un problema para la UE, porque sin ella no se pueden llevar a cabo grandes debates, por ejemplo, sobre «la Europa social». Por tanto, puede que el «Horizonte azul» sólo sea más de lo mismo. Empezando por el presidente de la Comisión, que parece que volverá a ser Barroso, lo cual, no es suficiente para un futuro audaz. Con tantas cosas que van a permanecer estructuralmente invariables a pesar de las elecciones, ¿para qué se iban a molestar los votantes?

 

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ECFR Alumni · Former Senior Policy Fellow